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domingo, 22 de mayo de 2022

Tips de autopublicación: La tercera persona

Hacía tiempo que no me acercaba al blog para escribir algo, estoy tan enfocada en otras cosas que he dejado de lado lo que tanto me gusta, que es escribir y comunicarme a través de este medio, pero finalmente tengo de qué hablar y es sobre narrativa, especialmente para aquellos que nos auto publicamos.


No todos tenemos la suerte de tener el apoyo de una editorial que publique nuestros libros, pero cada día me convenzo más de que no es necesario, solo basta con que seamos honestos con nosotros mismos y nuestros lectores y demos lo mejor que tenemos cuando escribimos. Recientemente leí el libro de un famoso autor, respaldado por una gran editorial, no era una novela romántica sino un thriller y, como lectora aficionada a la escritura, me molestó muchísimo un detalle: que pudiera leer los pensamientos de cada personaje del libro. 


Queridos autores autopublicados (o a todo aquel que le pueda interesar), este mensaje es para nosotros, que no tenemos el apoyo de una editorial que valide nuestro trabajo y nos promocione, y sirva, además, como un tip de autopublicación: cuando escribimos en tercera persona tenemos el gran privilegio de actuar como el Dios de nuestro pequeño mundo y eso nos da perspectiva y nos permite conocer cada detalle, la forma de actuar y los pensamientos de nuestros personajes, incluso los secundarios, pero no por ello debemos perder la óptica y saturar al lector con todo nuestro conocimiento. 


Todas las historias siguen un hilo que va desde el inicio al fin. Durante este recorrido nos paseamos por las situaciones que se van conectando para conseguir ese final. Tales situaciones están representadas por escenas y las escenas por actores principales y secundarios. Bien, dejando esto establecido, el otro punto que hay que dejar asentado es que, como lectores, queremos seguir a ese personaje principal, saber cómo piensa y cómo actúa, conocer todos los aspectos de la historia a través de su percepción, realmente no nos interesa saber en precisión lo que está pensando aquel que está interactuando con este, parte del encanto de ser lector es poder deducirlo, que nos impresione el elemento sorpresa, crucial en toda novela. Como escritores, sin embargo, solemos cometer este error, yo misma, quizá, he caído en ello cuando he querido abarcar demasiado, como sucedió con mi serie de relatos austenitas, en la que he fusionado a todos los personajes de las novelas de Jane Austen, pero recientemente, con una relectura, noté algunos fallos relacionados con este punto; en la primera parte, Baile de Invierno, que inicia con Emma, no seguí el recorrido de la historia a través de su experiencia sino que continué escena por escena la historia, de acuerdo a la heroína Austen que estuviera en el lugar, lo cual era más o menos lo que quería hacer y contar, pero tal vez no quedó de la mejor manera. Mi sugerencia para aquellos que escribimos en tercera persona sería trabajar con los recursos que tenemos a la disposición de nuestro protagonista, por ejemplo, una mirada o un gesto leídos por el personaje principal podrían ayudarnos a insertar en la mente del lector esos pensamientos de los personajes secundarios, o aquellos personajes que estuvieran interactuando en la escena, sin que lleguemos a saturar a nuestros lectores. 


En la novela de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio, por ejemplo, Jane se vale de estos recursos para demostrarnos lo que sucede alrededor de su protagonista Elizabeth Bennet. En este novela, narrada en tercera persona (todas las novelas de Jane son narradas en tercera persona), conocemos la historia a través de Lizzy, el argumento la sigue a ella, siempre está desde su perspectiva y pocas veces conocemos detalles (o los pensamientos) de los demás personajes, exceptuando, en ocasiones, los de la señora Bennet, su madre, pero incluso, cuando estamos en la lectura podemos deducir que cuando sabemos algo de lo que trama la señora Bennet es porque Lizzy ha estado presente en la escena. O también conocemos algunos de los pensamientos de Mr. Darcy, su protagonista, porque Jane, magistralmente, recrea una escena en la que podemos leer cómo se comienza a enamorar de Lizzy, pero incluso aquí, es ella la que nos pone en contexto a través de un diálogo con su amiga Charlotte.


Concluyendo este tip de autopublicación, compañeros, seamos los dioses de nuestros libros, pero no abusemos de nuestro conocimiento. Saturar al lector de información puede ser un arma que se nos vuelve en contra. Disfrutemos y explotemos nuestra creatividad, que escribir es nuestra manera de expresarnos.


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jueves, 31 de diciembre de 2020

Lo mejor del año 2020

Todos teníamos la expectativa de que la nueva década traería cambios, y vaya que los tuvo, pues el 2020 sucedió para modificar nuestra dinámica y lo que conocíamos como "normalidad".



El año había iniciado muy bien para mí, en una nueva faceta de emprendedora, hasta que llegó la pandemia, el miedo se apoderó de mí (como de muchos) y tuve que suspenderlo; no obstante lo he retomado y espero poder continuar explorando, disfrutando y afianzando esta bonita etapa de mi vida.

Pero el tiempo en casa, las largas horas frente a la computadora, nos ha permitido a muchos desarrollar la parte creativa, particularmente creo que pude hacer más, no obstante, estoy contenta de lo conseguido. Este año inició con la autopublicación de Baile de Invierno en Amazon, y continuó con la publicación en el blog de Baile de Primavera, relatos también inspirados en las novelas de Jane Austen, que posteriormente se corrigieron y se subieron a Amazon en formato ebook. Lamentablemente, por otras complicaciones, no he podido dar término a la serie, pero prometo hacerlo en las próximas semanas.


Luego continuamos con la colocación en Amazon de un sueño, la compilación de Dame una y Dame otra cita, Lucía, que fue lanzada en febrero con contenido adicional y que titulé: Dame una y otra cita, Lucía, que ha tenido buena receptividad entre quienes han tenido la oportunidad de leerla.

Este año también vio la luz un pendiente que tenía conmigo y con ustedes, Andre y Kira, la historia de un beso (vol. 2), escribirla me tomó casi toda la pandemia y por ello se retrasaron otros proyectos (como los bailes austenianos pendientes); no obstante, he quedado conforme y orgullosa de su conclusión.


Y, entre mis metas cumplidas, inesperadamente en el 2020, tengo la autopublicación de la versión en inglés, gracias a mi querida hermana, de Un Amor Encantado, presentada como Enchanted Love.



Obviamente, además del tiempo para escribir y del teletrabajo, también hubo tiempo para leer, y durante buena parte de este estuve acompañada por Ana Frank y su interesante diario; no obstante, mi lectura favorita, mi novela crush, fue la que retomé al inicio de la pandemia, de la autora Huntley Fitzpatrick, Pensé que era cierto.


Por supuesto, con algo de tiempo libre, también hubo espacio para ver algo de cine, entre lo que quiero destacar la adaptación de la novela de Jane Austen, Emma, que fue fresca e iluminó mis días.


Y si algo hermoso me dejó la pandemia este año fue, en el tiempo libre y los momentos de soledad, haber encontrado Kiralik Aşk, esta serie hermosa, que se robó mi corazón entero, que luego de maratonearla la he vuelto a ver por lo menos tres veces y que aún recurro a ella, cualquier bölüm al azar, porque simplemente necesito encontrarme y suspirar una vez más por el Mr Darcy turco, Ömer   İplikçi.


No puedo cerrar este artículo resumen del año sin, en la música, mencionar a mi querida Taylor Swift, quien en 2020 ha tenido una fase creativa importante con la que ha demostrado su madurez como liricista con dos álbumes indie-alternativos, Folklore y Evermore. 



Ante todo agradecida con Dios por permitirnos continuar con salud a los míos y a mí, solidarizándome con quienes tuvieron pérdidas en sus familias, y esperanzada con que la humanidad mejore y se minimicen los problemas y las adversidades.


¡Feliz 2021!


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viernes, 9 de octubre de 2020

Cross over


Hace cuatro años comenzó para mí esta aventura de la autopublicación con la que, gracias a la plataforma Amazon, he conseguido, siquiera, un reducido grupo de lectores con los que jamás soñé. No esperaba, sin embargo, que fuera un mundo tan competitivo, pero qué vida aburrida sería sin un poco de complicación y competencia, ¿no creen? Pues bien, como lectora, desde más años atrás mi gran anhelo, como escritora, había sido ver alguna de mis novelas en alguno de esos rankeos de los "más vendidos", lo cual eventualmente ha sucedido, siquiera de forma fugaz y más cerca del puesto 100 que del primero, pero es un reconocimiento importante habiendo un océano de novelas parecidas a las que escribo. Durante todo este proceso creo que he conseguido algo de fluidez y mejores historias, sin embargo, con ninguna me he divertido tanto como cuando desempolvé de mi mente un viejo argumento en el que alguna vez había pensado, incluso escrito, le di otro matiz y terminó siendo Un Amor Encantado, mi segunda novela self-published. 

Ahora bien, no estoy segura de que todas las historias queden bien traducidas a otro idioma, pero en el caso de Un Amor Encantado pensé que se podía hacer una excepción puesto que está escrita de una forma tan americana, que siempre me hizo ilusión verla entre esos libros escritos en inglés. Y ese día sucedió hoy, gracias al invaluable esfuerzo, labor, ingenio y edición de mi querida hermana, a quien estoy infinitamente agradecida por haber hecho un espacio de su tiempo para ayudarme a cumplir con este sueño.

And I know this post isn´t written in english... Jaja. Sé algo de inglés, aunque prefiero no intentarlo, pero el asunto es que esta noche he venido a compartir esa noticia, que Un Amor Encantado está traducida al inglés y que ya pueden leerla con Kindle Unlimited o comprarla, lo que prefieran, en el siguiente link.

Enchanted Love

Synopsis

What Marie Miller is about to do is against de holy laws and one of her lowest moments, but she is convinced that hiring the services of a witch is her last resort to keep her boyfriend around. But, what Marie isn’t counting on is in the good looks, always shirtless, and unbelievably sexy neighbor, who could change the formula of the spell she has put all of her efforts and savings on.


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viernes, 4 de septiembre de 2020

Ser autora indie

Ah, voy a tocar un tema espinoso, muy espinoso, pero siento que debo opinar algo al respecto.


Ser autora indie, o autopublicada, tiene sus pros y sus contras. Sus pros consisten en que no tienes dueño, puedes hacer lo que quieras con tus creaciones, publicarlas cuándo y cómo gustes, a mí, por ejemplo, me encanta serlo, me hace sentir libre, justamente independiente, creo que nací con ese concepto en mi cerebro, no estar atada a algo (estoy segura de que también por eso me divorcié, aunque eso no viene al caso ahora); pero este trabajo de autopublicarse, autoeditarse y auto todo, tiene más contras que pros. Para comenzar, básicamente estamos desprotegidos en un mar infinito de gente que hace lo mismo que nosotros, que posiblemente están mejor preparados que nosotros y que, tal vez, cuentan con más respaldo que nosotros (aunque también se autopubliquen); la competencia es un monstruo, por esto, además de que debe ser de la ética de cada quien, el trabajo que colocamos en estas tiendas virtuales sea impecable, de categoría comparable a la del mejor autor consagrado.

Y por aquí sigo. No dudo que habrá un grupo muy talentoso de nosotros, los indie, que pueden escribir una novela, del género que sea, en una sentada y hacerlo estupendamente, pero también hay un grupo considerable que tenemos que luchar contra la repetición de historias, y acá específicamente me refiero a quienes escribimos romántica, un género que está demasiado utilizado y que, básicamente, si alguien quiere abrirse paso en este mundo de la autopublicación solo tiene que imaginarse una pequeña historia de amor, agregarle algunas escenas eróticas y listo, tiene un best seller. Bien por los que lo hacen así y les funciona. Pero ser indie, y me he referido a esto otras veces en artículos anteriores, no es nada más que conseguir ese hit literario, es ser perfeccionista, recuerda que lo hacemos todo, escribir la idea, editarla, maquetarla e incluso, como quien desarrolla este artículo, ilustrar la portada para el libro. 

Ahora bien, ser indie significa también alcanzar un público de lectores que prefieran dejar de lado a su autor favorito, publicado por X editorial, cuyo libro cuesta 8,99$, para tomar el tuyo, cuyo precio oscila en un rango entre 0,99$ y 2,99$. Cuando consigues a ese lector que ha apostado por tu trabajo, que desdeñó al más popular porque tu historia tenía algo que le cautivó, necesitas mantenerlo, y en esto el precio es un aspecto tan importante como haber agregado unas cuantas frases pícaras a tu sinopsis y aderezarla con una portada llamativa.
 
Particularmente voy a contar mi experiencia autopublicando en la reina de las ventas digitales, Amazon. Mi suerte con los lectores es de regular a baja, tal vez porque no sea buena en lo que sería mi dream job o porque mis historias no tienen sexo explícito (lo siento), pero, como autora indie me he cuidado del pricing, pues reconozco en mí todo lo antes expuesto en este artículo, como que no cuento con una maquinaria de profesionales detrás de mí avalando mis ocurrencias literarias y que no puedo compararme con los más grandes, incluso la obra más popular de Jane Austen puedes obtenerla por 0,99$ en esta tienda virtual. Al respecto, cuánto no me habría gustado colocar la compilación de las dos Lucías en 3,98$, la suma de los dos libros, o quizás en 4,99$, puesto que he agregado dos capítulos adicionales para esta edición, pero no, he optado por ofrecerla en 2,99$ porque es más atractivo para los lectores, se ahorran un dólar y así consigo que lean mi querida historia, que es mi más grande aspiración como seudo escritora: ser leída. 
 

Cuando publiqué Dame una cita, Lucía, la primera parte de esta bilogía de las Lucías, comenzó con un precio de 2,99$ porque me parecía que era el precio adecuado para esa novela (todavía lo pienso), a la que le había puesto mucho sentimiento, cuidado y dedicación, pero la verdad es que nadie la compró por ese valor. Acá hago un aparte para recordar o informar, según sea el caso, que para que los autores obtengamos el 70% de las ventas debemos vender nuestros trabajos a partir de 2,99$, la razón, quizás, por la que muchos autopulicados colocan sus trabajos igual o por encima de ese precio. En aquel entonces, retomando el punto, era mi aspiración obtener tales ganancias, sin embargo, debido a mis nulas ventas, una semana después había modificado su valor a 1,99$ y las cosas mejoraron medianamente, luego de colocarla gratis por un día o dos, para que adquiriera algo de visualización y los lectores suscritos a Kindle Unlimited le dieran la oportunidad. Pero lo cierto es que desde entonces para asignar precio a mi producto, en mi trabajo como autora autopublicada y autoeditada, jamás se me ocurrirá compararme con un autor que está publicado profesionalmente o con alguno de los indies que ya cuentan con cierto renombre, como Joana Arteaga, que escribe muy profesionalmente, o Dona Ter, que también tiene ideas originales y que escribe de tal forma que no te hacen dudar en el gasto.
 

Cuando un autor autopublicado considera que su trabajo cuesta más del famoso 2,99$ de Amazon, le presento mis respetos. Y sí, es cierto que 3$ no son demasiado, ni siquiera cinco o seis, sobre todo para las grandes economías (aunque en este momento todas estén en depresión), muchos lectores se piensan incluso el 0,99$, especialmente en Latinoamérica, donde hasta ese dólar es significativo. 
 

Para concluir, espero no causar demasiada polémica con este artículo, sé que muchas compañeras y compañeros, autores indie, no van a estar de acuerdo conmigo, en cuanto a la asignación de precios, y en esto las respeto, pero, no se trata de regalar ese trabajo que con tanto amor y esfuerzo hemos conseguido concluir y revisar cientos de veces, sino de ser objetivos. Si crees que tu ebook cuesta 5$, por citar un ejemplo al azar, maravilloso, pero que cuando el lector te dé esa preciosa oportunidad sienta que realmente ha valido su precio.

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martes, 7 de abril de 2020

Derechos de autor

Estos son los días creativos (aunque yo me sienta con algo de bloqueo de escritora), por esta razón se me ha ocurrido comentar, a propósito de algunos snaps que tenía pendientes de colocar en mi cuenta Instagram sobre mi parte favorita de la última versión de Mujercitas, acerca de un punto que me toca los sentidos: el derecho de autor.

Snap de la película Mujercitas
En la película Jo trata de hacerse un lugar como escritora, y justo en la parte final lo consigue, aunque doblegando un poco su independencia pues debe rendirse a sus ideales y dar ese desenlace novelesco, y entiéndase por novelesco a un casamiento apropiado de la heroína de la época, tras conseguir un editor que se lo ha exigido antes de publicar su trabajo. En esta parte, autora y editor debaten su anticipo, las regalías por las ventas y la adquisición por parte de la editorial de los derechos de autor, que ella no está dispuesta a ceder.

 

Los que escribimos sabemos que no es fácil, primero, conseguir una historia interesante que contar (aunque se han dado casos), lo que puede ser fascinante para unos resulta una tontería para otros, pero lo importante es mantener la escencia como autor. En los tiempos de Louisa May Alcott es posible que no fuera común mantener el libre albedrío como autora pues, además de la discriminación femenina, si la editorial consideraba que el trabajo era muy adelantado o escandaloso, con heroínas demasiado independientes de mente, entonces no se arriesgaban a publicarlo. Pero hoy en día es todo más sencillo en este sentido (no me refiero a dar con una editorial), escribir historias diferentes, salirse del patrón, con finales felices, infelices, es muy posible, las editoriales son más audaces, apuestan por esos trabajos controversiales y en el caso de que ninguna lo considere, siempre existe, como autor, la oportunidad de autopublicarlo.
 
Aunque sería lindo dar con una editorial que esté de acuerdo contigo, en que tu trabajo merece ser exhibido, en mi caso --y no es la primera vez que hablo de esto--, dado que no he tenido esa suerte de conseguir un editor, me he acostumbrado a tener el control absoluto de lo que escribo, cómo lo publico y cuándo, reservando para mí los derechos totales de mi autoría, a través de la autopublicación. Ahora bien, pues en general, estar respaldado por una editorial es el sueño de cualquier escritor, es cierto que aunque hoy en día son más liberales en cuanto a los contenidos que en los tiempo de Jo, de Louisa May Alcott y sus Mujercitas, es igual de verídico que existen nuevos medios de someter a los autores. El marketing se ha convertido en la primera motivación de publicación, si un libro funciona, las editoriales buscarán obtener del autor hasta su último pensamiento, estableciendo esquemas de venta dictaminados por secuelas y precuelas, entre tantos otros elementos que pueden ser usados para mantenerlo bajo sus condiciones, lo que, como autor, impedirá ese libre albedrío de iniciar nuevos proyectos y dar rienda suelta a la imaginación, que es tan importante en el proceso creativo.

Estoy segura de que si Jo escribiera en nuestra época no complacería los caprichos de un editor, y si en aquel momento escogió defender sus derechos como autora, hoy, que es más sencillo acceder a los medios de darse a conocer, no dudaría en votar por la autopublicación.

Si te gustó este artículo no dudes en dejar comentarios.

Nota: todas las imágenes empleadas para ilustrar el artículo son capturas de la película.

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domingo, 15 de septiembre de 2019

Tips de autopublicación: El contenido de la novela romántica


Como lectora, no hay algo que me complazca más que quedarme enganchada desde las primeras líneas de una novela romántica. Algunas han conseguido tal obsesión en mí que solo tengo cabeza para ellas, por ejemplo, si he tenido que interrumpir la lectura para ir al trabajo, allí estoy recordando los diálogos entre los personajes y las mariposas que sus momentos me han puesto en el estómago, a tal punto que cuando vuelvo a casa olvido las tareas y necesidades normales de un ser humano pues lo que hago es retomar la novela hasta que los ojos me arden como si tuviera una fogata detrás de la córnea. Es un sentimiento que sé que muchos compañeros lectores comparten conmigo aunque no consigamos esa conexión con todas las obras que leemos, que, en mi caso, casi todas han sigo publicadas. Como autores autopublicados es una fantasía escribir un libro así de adictivo, por eso la gran pregunta, ¿por qué no lo conseguimos? Se me ocurren algunas ideas.

 

Además de la respuesta obvia, que carecemos de toda la maquinaria detrás de una editorial, este artículo va por otro lado, específicamente hacia el contenido de las historias que escribimos, ese mensaje que queremos transmitir al lector. De mi parte siempre trato de apoyar a los autores autopublicados, de hecho tengo un segmento en este blog que dedico a las lecturas indie (enlace), pero lastimosamente muchas de estas lecturas termino abandonándolas y dejándolas sin reseñas, pues prefiero reservarme los comentarios negativos, y también perdiendo el interés en el autor, no porque estén mal escritas (no me considero especialista en ese aspecto) sino por la falta de contenido; me he encontrado con trabajos que, asumo, por vender, desarrollan uno y otro y otro capítulo sin sentido para explotar las escenas eróticas que hoy tanto gustan (a mí me tienen cansada); con otros autores me ha pasado que he conectado con alguno de sus trabajos pero cuando con toda la emoción voy a leer el siguiente me encuentro con una historia vulgar que tengo que dejar porque de otro modo siento que sufren mi neuronas; y está, por supuesto, esa conexión, que he mencionado al principio, cuya falta me regresa al contenido, si el argumento es bueno y está bien desarrollado, el autor mantendrá a su lector fiel hasta el final, de lo contrario, no quedará otra alternativa que buscar una lectura diferente. Hay lecturas, no obstante, que aunque carecen de un argumento simbólico el autor tiene una forma tan creativa, casi mágica, de narrar que mantienen la constancia del lector, es cuestión de ingenio, pero hay que ser cuidadoso, no todos tenemos esa chispa pero hay que encenderla.

 

Para comenzar hay que dejar establecido que escribir una novela es una tarea compleja, que requiere de un proceso creativo importante y ya por eso hay un crédito relevante (nos enganche o no), muchos quisieran conseguirlo pero no se atreven a intentarlo o simplemente dejan el proceso, yo misma dejé unos cuántos cuando comencé a escribir hace muchos años y todavía lo hago, si tu escritura no te engancha tampoco enganchará a tus lectores, pero todo esto lo considero parte del aprendizaje y proceso creativo, algunas ideas simplemente maduran con el tiempo; sin embargo hay que tener en cuenta algunos pasos cuando tenemos esa idea potencial (sé que cada escritor tiene sus propios rituales, pero estos son básicos):

1. Establece el conflicto
Como la tecnología y todo en estos tiempos, los lectores también hemos evolucionado. No demores diez capítulos para establecer el conflicto de tu novela, incluso Jane Austen ya lo sabía hace más de dos siglos cuando comenzó a publicar, que no debía cansar al lector sino dejar definido el epicentro de su obra al inicio. En Orgullo y Prejuicio, por ejemplo, marca desde el primer párrafo por dónde irá el argumento y terminado el capítulo uno ya sabemos que Mrs Bennet es una madre desesperada por casar a cinco hijas que se le están quedando solteronas en una sociedad en la que el futuro de la mujer era incierto si carecía de marido y una buena dote. En mi opinión ir al grano es la mejor comunicación que un escritor puede mantener con su lector, sin dejar a un lado el elemento sorpresa, por supuesto. Tú puedes crear un conflicto como ningún otro siendo persuasivo e ingenioso.


2. Evita el conteo de palabras
Últimamente he leído en Twitter e Instagram la obsesión que tenemos los autores (me incluyo) por conseguir las mil palabras diarias y obtener una novela de, no lo sé, cien mil, tal vez, pero, ¿son óptimas todas esas palabras?
Algunas veces me he encontrado con novelas en las que incluso los diálogos entre los protagonistas, que se supone deben ser los más atractivos, son insulsos, sin chispa ni atmósfera. Haz que cada palabra cuente, que tus lectores se queden contigo hasta la última línea de tu novela. En mi opinión menos es más y una novela o historia tiene el número de palabras que ha de tener, sin presiones, si solo puedes escribir cien palabras en un día, es lo que toca, quizá al siguiente consigas mil quinientas y vas equilibrando, lo importante es no saturar al lector.

 

3. Utiliza el prefacio
No todos tenemos la chispa de J.K. Rowling, Jane Austen, Elizabeth Eulberg, Sophie Kinsella o Sally Thorne para contar historias, pero en mi experiencia como lectora siempre conecto mejor con los novelistas que tienen la idea clara de su novela y que no requieren un sinfín de capítulos para presentar los antecedentes del argumento (retomo el tema), con los que utilizan el prefacio con tal objeto. El prefacio o prólogo es un recurso importantísimo en la construcción de tu novela, úsalo.

 

4. Sé misterioso
También he leído novelas (o al menos les he dado la oportunidad) en las que los autores no hacen uso del misterio como elemento trascendental de sus argumentos. Por ejemplo, si tu personaje tiene un enemigo potencial, no presentes por adelantado lo que se supone que vas a descubrir en el desarrollo, se ingenioso presentando las pruebas, que el lector lo suponga, crea la atmósfera para el suspenso. No agotes tus argumentos tan pronto, de por sí ya estamos leyendo una novela romántica cuyo desarrollo y desenlace posiblemente están cantados desde el inicio, seamos auténticos con nuestra obra. 
 

5. Que los personajes secundarios  lo sean
En ocasiones he leído novelas en las que introducen tantos personajes que no te permite distinguir de quién es el argumento principal. Escojamos bien a nuestros protagonistas y no permitamos que los personajes secundarios les resten atención, recordemos que nosotros conocemos bien la historia, sin embargo no es tarea fácil comunicarla al lector, por esto debemos ser muy precisos, especialmente en el hilo, de lo contrario, en lugar de interés, lo que conseguiremos será la confunsión y que dejen de leernos.

Aunque cada autor debe confíar en sí mismo, en su estilo y en lo que quiere contar, estos tips no los doy como autora sino como una lectora que quiere aportar algo a un género que veo está en decadencia. Como escritora trato de poner en práctica los tips descritos arriba, pero prefiero que otro juzgue, y que este artículo les sea de provecho a quienes quieran mejorar sus recursos al escribir este bonito género de la novela romántica.

Suerte.

P.D.: El 98% de las novelas que leo son escrita por mujeres. 


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Autopublicación: "5 tips en el arte del bookcover"



domingo, 24 de febrero de 2019

Autopublicación:" 5 tips en el arte del bookcover"


Una de las tareas más importantes al publicar un libro, bien sea digital o físico, es la portada, pues aunque los autores querramos defender nuestra historia sin importar qué, todos sabemos que el amor entra por los ojos.


Desde que empecé a autopublicar he pasado por unas cuántas fases de errores con mis portadas, no ha sido fácil, pues esto de hacerlo uno mismo, sin tener experiencia, entorpece el trabajo que quieres presentar al público lector. Quinceañera, mi primera novela autopublicada, que hoy luce así:
 
ha pasado por unas cuántas fases que no son tan risueñas como esta última colorida portada; de hecho, creo que nunca voy a estar conforme con su presentación, pero esta es la más profesional, y la más adecuada (creo), que he conseguido de acuerdo al tema juvenil que trata; todo esto sin contar con lo complicado que es tener una portada original en este mundo indie, en el que  todos tus compañeros autores se dirigen al mismo banco de imágenes de dominio público. Gracias Pixabay.
 
Sin embargo, en el transcurso de este tiempo, empecé a autopublicar en el 2016, me he dedicado, de forma anónima, a hacer promoción, no solo de mis trabajos sino del de otros autores que autopublican como yo, proceso que me ha servido para conocerlos, pero también, como promovedora de la autopublicación, para darme cuenta de los errores que fácilmente se pueden cometer al hacer una portada. Es por esto que, lejos de establecer una crítica destructiva, espero cooperar con mis compañeros, incluidos aquellos que reciben beneficios económicos por hacer tales portadas, con algunos tips en el arte del bookcover.

1. El título no debe cruzarse con la imagen central del libro
Este es el error más común que he visto en muchas portadas, no solo de libros autopublicados, pero de editoriales también, el título de la obra interfiere de forma tal con la imagen que esperamos sea símbolo de nuestro trabajo que pierde creatividad y originalidad.
 

Una forma de evitar este error es jugar con la posición del título, éste no tiene que estar en el centro de la recuadro que será la portada, puede ir en la parte inferior o superior de la misma; lo que hay que cuidar, luego de la redistribución, es que la fuente sea de un tamaño y color adecuados para que llame la atención de nuestro libro, como se muestra en la portada de Mía, de la autora A.G. Keller, a continuación: 

2. Uso del color adecuado en las fuentes utilizadas para el nombre del autor y título del libro
Otro error tradicional en las portadas que he visto es que el título de la obra y el nombre del autor no tienen un color adecuado que haga resaltar la portada en un mar de libros que se presentan en la competencia cada semana. Si bien esperamos que la imagen sea el símbolo del producto, qué sería de éste si careciese de nombre.

La letra en color blanco generalmente no falla, siempre destaca en los títulos, nombres de autor y las leyendas que se apliquen a la portada del libro, como se presenta en la imagen de Baile de luciérnagas, de Elena Castillo, a continuación. 

En el caso de que el autor esté decidido a usar una fuente en colores, se recomienda aplicar estilo, como el de sombra paralela básica, o una capa de trazo, nuevamente recomiendo el blanco o el negro, dependiendo del color de fondo de nuestra imagen y del empleado en la fuente. El título de la obra y el nombre de autor, como la imagen, son importantísimos para el marketing de nuestro libro.

3. Óptima calidad de la imagen
Normalmente los autores que autopublican colocan sus obras en formato digital y papel en las distintas tiendas que existen para esto, pero hay que tener en cuenta que es distinta la pixelada para la portada de un ebook que para un libro físico.
 
Particularmente no he autopublicado en CreateSpace, por citar un ejemplo, que es donde los autores que publicamos en Kdp vamos a adaptar el ebook a tapa blanda, pero sé, porque traté en otros sitios de autopublicación, que es necesaria una imagen de buena pixelada, o de otra forma no tendrá una buena impresión. Mi recomendación es, una vez que precisemos la imagen que queremos presentar como nuestra portada, descarguemos la versión más pesada, que garantice una impresión de calidad al comprador final de nuestro producto.

4. Evitar el excesivo uso de fuentes
Hoy en día se pueden obtener fuentes preciosas para nuestros títulos y nombre de autor, pero algunos autores han sido exagerados en el uso de las mismas.
 

Mi recomendación es combinar dos tipos de fuentes, una tipo handwriting y otra en "Sans serif" o básica, una para el título y otra para el nombre de autor;  de esta forma la portada no se hará ni nauseabunda ni aburrida a los potenciales lectores.
 

5. El título prevalece al nombre de autor
A menos que seas J.K. Rowling o Jane Austen, el título de tu libro debe estar en tu portada más destacado que tu marca de autor.
 
En lo personal me desagrada bastante cuando veo una portada en la que el nombre del autor, más si son autopublicados --sin menospreciar a los compañeros--, que resalta en dos o tres proporciones el título del libro. Nuestra obra siempre ha de ser más importante que nuestro copyright, lo que queremos dar a conocer es nuestro producto, luego, con mucha suerte, nuestro producto nos dará a conocer a nosotros.

*

Espero les sean útiles estos tips en el arte del bookcover y la autopublicación. No duden en comentar abajo, o en contactarme a través de mi correo o Twitter, si particularmente necesitan de mi ayuda. Será un gusto para mí.

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