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martes, 18 de abril de 2017

Confess Show

¿No es maravilloso cómo algunas productoras están poniendo a nuestro alcance esos libros que más queremos a través de Youtube?

No sé si habrán otras experiencias, pero para mí todo comenzó con The Lizzie Bennet Diaries, una adaptación moderna de Orgullo y Prejucio, la novela de Jane Austen, que la productora Pemberley Digital puso, a través de Youtube, al alcance de los seguidores de la autora así como de una nueva legión de jóvenes. A TLBD le siguió, la que conmigo fue un éxito rotundo, Emma Approved, también una adaptación de la novela de JA, Emma; Las Cartas de la Familia March y Frankestein, MD, etcétera.


Ahora está muy de moda la autora Colleen Hoover, a quien leí, acompañada por Tarryn Fisher, en la novela Never Never, un drama romántico y juvenil. Sin embargo, uno de los libros más exitosos de la autora es Confess, un drama romántico sobre una joven que intenta enmendar su vida en el mismo momento en que aparece uno de estos chicos con el suficiente poder para descontrolársela. La buena noticia para los lectores de Hoover (y para los que no la hemos leído nunca en solitario) es que Confess ha sido adaptada por la productora Awestruck, en calidad de "actos", a través de Go90, un servicio de transmición gratuito.

He logrado ver gran parte de los episosdios de esta adaptación gracias a esas personas divinas y geniales que existen en este planeta y que hacen lo imposible posible, y aunque creo que es un culebrón, como si Nicholas Sparks se encontrara con Nora Roberts, me ha gustado la recreación de la novela, me ha parecido de mucho gusto y bien cuidada, lo que da un gran crédito a la autora, que confió en este tipo de medios para dar vida y llegar de una forma distinta al público que le sigue y admira su trabajo.
Definitivamente, después de las experiencias citadas, y de haber visto al galán de Confess (inserto guiño), me está encantando que los libros sean adaptados, así de cuidados y con tanto detalle para youtube. Ustedes, ¿qué piensan?

domingo, 17 de marzo de 2019

Mi lectura indie: Enero - Marzo 2019

Creo que me he vuelto una lectora insatisfecha que tal vez debería regresar a la seguridad de los clásicos.

Comencé el año con la ilusión de leer La chica que soñaba con respirar bajo el agua, la cual abandoné y retomé varias veces por ese sentimiento de no dejar un libro inconcluso, especialmente porque habían detalles que me parecían intrigantes, como Colton, el hijo de Troy Layton, el protagonista, que representa la rebeldía de la juventud y la intensidad de un chico enamorado, pero sobre todo porque se trata de una novela de Joana Arteaga, la autora de Juntos somos invencibles, una novela que me gustó muchísimo; pero ésta se me hizo interminable, innecesariamente extensa, además de que se sintió demasiado como un libro de Nicholas Sparks, autor que prefiero ver en películas que leerlo.
Pero, a pesar de las vicisitudes, finalmente conseguí terminar LCQSCRBEA, y debo señalar que no me gustó su final, me pareció que fue demasiado duro y cruel, sin embargo, en este sentido, cada autor es conocedor de su obra y esto hay que respetarlo; no obstante, en general, a pesar de esta revisión, sé que hay muchas lectoras que disfrutarán la historia y el tórrido romance entre Troy Layton y Jorie Sue, una chica con mucha fortaleza que, cansada de un marido abusivo, decide comenzar una nueva vida.
Ahora bien, no suelo hacerlo, pero esta vez sucedió, que en un momento de ansiedad me dio por tomar otra lectura a la par de la que ya venía leyendo, en este caso, ha sido la novela de Isabella Marín, Enséñame a Olvidarte.

Con Enséñame a Olvidarte me enganché desde la primera línea, una chica exitosa, que vuelve a su ciudad de crianza después de diez años para reencontrarse con el gran amor de su vida; pero pronto la historia se convierte en la excusa de recrear una novela erótica, con un protagonista posesivo que coincidencialmente es el sheriff del pueblo y tiene un par de esposas por la que siente cierta inclinación, y ya saben a qué me refiero. Sin embargo, el libro tiene algunos puntos positivos, como que es ligero, la narradora es graciosa y disfruté mucho los recuerdos de la pareja, lo cual me pareció lo mejor de la novela.
Para terminar, como ya lo he comentado en Goodreads, es bueno encontrar una propuesta diferente en un mar de historias similares.
Tú en mis Sueños, de la autora Marta Luján, que escribe bajo el seudónimo Christine Cross, es una opción romántica distinta, acerca de un psiquiatra que se ve motivado a investigar la aparente desaparición de su hermana, momento en el que su nueva realidad podrá a prueba todos sus dogmas.

Bonus: No siempre brilla el Oro
Y cuando creía que no tendría una lectura más para marzo, gracias a todos los apagones en el país y la maravilla del ebook y las tablets, he terminado leyendo esta historia corta y dulce de Roma Amore, la autora de El Loco de los Lobos, una de esas novelas que, aunque son autopublicadas, te dejan soñando; sin embargo no sentí el mismo afecto por NSBEO, una obra que se centra en la creciente relación de un mendigo muy especial y la nueva vecina rica del vecindario. Mi problema con el relato ha sido el personaje masculino, el cual me pareció muy idealizado y sin malicia, recuerden que a las chicas buenas nos gustan los chicos malos; no obstante, el personaje de la protagonista me pareció muy moderno, una chica muy determinada, resuelta y fuerte, el punto a favor de la historia.

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Mi lectura indie: La chica que soñaba con respirar bajo el agua


Mi lectura indie

sábado, 5 de enero de 2019

Mi lectura indie: La chica que soñaba con respirar bajo el agua



Bueno, he comenzado mi primera lectura indie del año con La chica que soñaba con respirarbajo el agua, de Joana Arteaga, una autora que he leído antes (Juntos somos invencibles), y que, como me gustó mucho su narrativa, he querido repetir; además que desde que salió, el argumento de esta novela siempre me interesó

No obstante tengo que decir que trata un tema que últimamente me he encontrado en varias historias: una mujer en una carretera apartada –o en situación de peligro–, que es trasladada a un rancho en el que vive el hombre más sexy del planeta. 
 

La primera novela que leí de las muchísimas que habrán sobre este tema fue En ruta al destino, de Lee Vincent, que me gustó mucho, acerca de una novia fugitiva que va a dar a las garras de un hombre complejo al que se le conoce como "El Dragón" y luego vivirán un tórrido romance de esos happily ever after; recientemente he leído Rancho tres cabezas, de Mary Red, en la que un sexy vaquero rescata a una chica de los abusos de un marido alcohólico y ludópata, llevándosela a vivir a su rancho; y ahora, pues, la novela que me ha traído a elaborar esta entrada: La chica que soñaba con respirar bajo el agua, también sobre una esposa joven que huye de un marido abusivo y que con el coche descompuesto va a solicitar auxilio al rancho Layton, que lejos de ser un rancho es una plantación en Alabama. Interesante, ¿no? Sin embargo, y no es que esté siguiendo este tipo de historias, me habría conformado con solo una de ellas y no se ofendan las demás, mi lectura actual, fue escogida voluntariamente desde el año pasado cuando salió, sólo que hasta ahora he podido darle la oportunidad.
 

No obstante, a pesar de que ya me he acercado para dejar mis impresiones, tengo que confesarles que no he terminado la novela aún, por el contrario, apenas estoy comenzándola, sin embargo, estoy segura de que terminará gustándome tanto como las antes mencionadas, pues tiene algunos puntos en su favor: está impecablemente narrada y es una mezcla entre el primer episodio de Hart of Dixie, Jane Eyre (sin la esposa loca del ático) y alguno que otro libro de Nicholas Sparks, lo cual nos hace a la novela y a mí cien por ciento compatibles. 

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#LongLiveTheHart




martes, 16 de abril de 2013

The "It" Girl

Mi autora predilecta, por sobre todos los autores del universo, es Jane Austen. No hay ni habrá, jamás, otra escritora como Jane, pero hoy en día, basándome en el estilo de literatura que me gusta leer: romántica, hay una chica que sabe dar justo en el estilo: Stephenie Meyer.

Recientemente, y por recientemente me refiero a ayer, terminé de leer la novela de Meyer, La Huésped, una historia fascinante, que me tiene emocionadísima porque, en primer lugar, no soy fanática de la literatura Sci-fi, y en segundo, no tenía expectativas fundadas sobre esta obra; sin embargo me ha encantado, tanto, que en este momento no sabría definir si Crepúsculo estaría todavía como favorita después de haber leído La Huésped… bueno, quizá esté exagerando, sé que en cualquier momento podría regresar a Crepúsculo, no sé si a La Huésped porque se desenvuelve en un ambiente hostil, apocalíptico, pero de personajes tan complejos que la vuelve fascinante.
No he averiguado tanto en qué se inspiró Stephenie Meyer para escribir La Huésped pero sé de memoria que ella cuenta que su inspiración para escribir Crepúsculo fue un sueño que tuvo, pero qué es lo que hace sus historias tan adictivas…: el amor.

A mi madre, Candy, que me enseñó que el amor es la mejor parte de todas las historias.

Dedicatoria de la novela La Huésped
En Crepúsculo, Bella Swan, una chica introvertida, se enamora apasionadamente de un personaje críptico (Edward Cullen), básicamente irreal, en el que termina descubriendo a un vampiro en el cuerpo de un adolescente. El libro fue tan importante dentro del género Young Adult que se convirtió en Best Seller y generó tres libros más: New Moon, Eclipse y Breaking Dawn. En el transcurso de la serie, Bella, la heroína, se debate entre este intenso afecto por Edward y uno más fraternal, por Jacob, un chico lobo. En La Huésped, el triángulo amoroso aparece nuevamente como elemento básico del estilo de la autora; esta vez un alma alienígena ocupa el cuerpo de una terrícola que se resiste a ser presa dentro de su propio cuerpo. El cambio de las historias es dramático, no hay conexión alguna entre éstas (Crepúsculo y La Huésped) excepto por el triángulo, Wanderer, el alma alienígena, debe compartir el afecto del chico del que está enamorada Melanie, la dueña del cuerpo, aunque otra tercera persona aparece en el retrato, Ian, el chico amable (personaje que, en dado caso, recuerda un poco a Jacob, pero no existe otro paralelismo entre los personajes. Estos son mejores, en mi opinión), que se enamora incondicionalmente, y sin reservas de Wanderer, el alma.

Creo que Stephenie sabe lo que nos gusta leer a las chicas, ella misma se ha confesado admiradora de Jane Austen y las hermanas Brontë, por lo que, supongo, es conocedora de los deseos que generalmente tenemos nosotras. A qué chica no le habría gustado, siquiera inconscientemente, tener más de un admirador en el High School, tener dos chicos disputándose el amor de una. Es lo que Meyer refleja, en estos mundos fantásticos de sus novelas, heroínas valientes, resueltas y humanas y chicos valiosos, con sentimientos puros y fraternales, capaces de dar sus vidas por la de la protagonista. Ella sabe cómo hacerlo y lo logra.
Meyer, además, se involucra –y dicen que demasiado–, en todo lo que está relacionado con sus proyectos.
Fue vigilante de cada detalle, y produjo, las películas de Crepúsculo; se le ha visto acompañando también a los chicos de la película The Host en los promocionales; y últimamente produjo la película Austenland, basada en el libro de Shannon Hale. No sé hasta qué punto ha estado metida en la producción de la película The Host, pero sí se percibe que ha estado bien interesada en el mundo del cine. Quizá sea la nueva Nicholas Sparks, pero me gustaría que elaborara más historias de estas fantásticas que tanto nos entretienen. No he leído la Segunda Vida de Bree Tanner, quizá le una oportunidad.

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domingo, 5 de mayo de 2019

El arte de besar, los 5 peores besos del cine

Los besos son la expresión del amor por excelencia, estos suelen ser afectuosos y apasionados, e incluyen un importante intercambio de fluidos en el que nadie repara cuando suceden porque, ¿a quién no le gusta recibirlos?

En el cine, especialmente del género romántico, los besos representan el sello de la felicidad y el amor eterno, no hay una película que finalice sin la manifestación de ese beso apasionado, sincronizado, reflejo de esa química entre los protagonistas, que nosotros, involucrados en la trama, esperamos que sucedan como si fueran la contraprestación de un servicio, una bonificación por la fidelidad y constancia con el cine y el argumento; y es que sin ese beso final no sería una historia de amor sino cualquier otra cosa, una comedia plana sin más. Por esto el cine nos ha dado celebrados momentos de besos, como aquel entre Burt Lancaster y Deborak Kerr, en De aquí a la eternidad, o, en un cine más moderno, el beso icónico entre Ryan Gosling y Rachel McAdams en The Notebook; pero, ¿son todos los besos del cine así de buenos?
Snap tomado de la película


Como aficionada a la comedia romántica y el cine romántico en general, sé muy bien cuando una pareja tiene química, pero algunas veces me he engañado pues cuando corresponde ese beso idílico la película entera se arruina. A continuación planteo un listado con los que, en mi opinión, son los 5 peores besos del cine, de acuerdo a lo que mis ojos han visto:

5. Twilight
Twilight, una de las películas más románticas de los últimos tiempos, admitámoslo y no nos pongamos difíciles, igual que los que leímos los libros, la hemos visto una y otra vez, sin embargo tenemos que admitir algo más, Kristen Stewart y Robert Pattinson no saben concluir un buen beso sin chasquidos de labios.

4. Baby Driver
Baby Driver no es precisamente una película romántica (de hecho no lo es), pero se supone que la parejita principal tiene que hacernos suspirar; no obstante, ese beso que comparten Ansel Elgort y Lily James deja mucho que desear.

3. The Lucky One
Esta pareja fue en general un gran desacierto pues cuando te acomodas para mirar una película de Nicholas Sparks se supone que vas a salir del cine suspirando, sin embargo no hay en el cine un beso más mecánico y sin emoción que el de Zac Efron y Taylor Schilling  en The Lucky One.


2. The Bridges of Madison County 
Oh..., esta película es la película romántica, un clásico del cine y del romance en general, de esas historias que nos presentan una situación sencilla en su complejidad, con pasajes, citas y contenidos como en ninguna otra película romántica, que termina con una escena que hace enjugar lágrimas hasta al más duro, con ese pasaje que rompe el corazón, uno de los mejores del cine, algo así como "si se había convertido en fotógrafo había sido para encontrarse con ella". ¡Ohhhh...!, me parte el alma. Sin embargo cuando llega el momento del beso, tal parece que Clint Eastwood, que dirigió la película, hubiera sido forzado a besar a su hermana en The Bridges of Madison County.


1. Someone Like You
Como observadora, creo que ninguna pareja ha sido más forzada a compartir un beso que la conformada por Hugh Jackman y Ashley Judd en Someone like you, una comedia romántica de esas que te ponen a imaginar que compartes casa con el chico de tus sueños, ese tipo pícaro, incorregible e inalcanzable con el que tienes una química increíble, pero justo cuando estos actores que han conseguido una película especial deben transmitir esa conexión que guardan sus personajes, lo que nos dejan es el beso con menos sincronización de la historia, y por el bien de las comedias románticas, esta ha sido una injusticia.