viernes, 16 de noviembre de 2012

Mi Backpack para el Fin de los Días


La idea nostálgica del fin de los días ha generado muchos argumentos para el cine, y la mayoría de ellos contempla un final feliz y la continuación de la humanidad, pero esta idea romántica no es lo que sucede en Seeking a Friend for the End of the World.

No sé por qué me gustó tanto esta película, probablemente porque Steve Carrell aparece en ella; aunque no, yo sé por qué, es por esa idea romántica de encontrar tu alma gemela en los momentos menos indicados; esto, además de la ironía con que la película trata este tema del fin de la humanidad. Estoy segura que mucha gente actuaría de la misma manera que los personajes de esta historia si algo de este impacto sucediera –Dios no lo permita–, la esposa que abandona al marido apenas sabe que el único intento de salvar la humanidad está perdido; vacantes en los puestos de trabajo; la señora de la limpieza que continúa con la rutina; gente suicida; la chica que solo espera reunirse con su familia en otro país y, por supuesto, ya no existen vuelos disponibles porque se acerca el fin del mundo, y la melancolía del hombre que intenta buscarle sentido a la vida cuando ésta está por terminar para todos.
Hay una escena en particular de la película que me hizo pensar en esos artículos materiales, aparentemente "sin importancia” que, sin ser esenciales para sobrevivir, se hacen imprescindibles y sin los que nos sentiríamos incompletos. La escena a la que me refiero es el momento en que la ciudad, en la que viven los personajes, se vuelve un caos y deben escapar para sobrevivir las últimos días de la existencia humana, entonces, Penny (Keira Knightley) toma de su colección algunos vinilos que ella considera debe salvar, en el supuesto de que la vida continúe. 

Es obvio que si vamos a salvar algo, más bien sería un “alguien” y ese “alguien” sería ése o esos seres queridos sin los que la vida carece de sentido; pero qué tal si pudiéramos rescatar algo material, ¿qué salvaría yo?, ¿qué llevaría en ese backpack? Aquí mi lista:
Primero: obviamente, mi colección de Jane Austen. Jane ha sido, desde el momento que nos conocimos, mi guía para comprender mejor la mente femenina y los sentimientos humanos. Además, valdría la pena echar una última leída a Orgullo y Prejuicio.

Segundo; mi Kindle. Pues además de garantizarme las obras de Austen en digital, también me garantizaría otras novelas. Aunque, por cierto, todavía no tengo digitalizada, en Kindle, una de mis obras más queridas de la literatura, Jane Eyre. Nueva tarea que cumplir.

Tercero: mi teléfono inteligente. Comunicarse es fundamental, y quién sobrevive estos días sin Twitter o Facebook, o Whatsapp o Mensajería Blackberry, actualizar el estatus en cada uno de estos medios es vital para la humanidad, así que mi teléfono es imprescindible.

Cuarto: mi ordenador, por supuesto. Comunicarse, continúo con la comunicación, escribir, forma parte, desde hace algunos años, de mi rutina diaria y de mi esencia. Escribir y leer son dos grandes pasiones mías.

Quinto: mi memoria digital para disfrutar de los recuerdos resguardados en fotografías, de mi música favorita (Mariah, Usher, Katy Perry, Maroon 5, Enrique Iglesias y más) y de mi colección de películas predilectas: Bridget Jones, You´ve Got Mail, Sleepless in Seattle, entre tantas otras.
Realmente deseo que la humanidad sea eterna, que cada día seamos mejores ciudadanos y que aprendamos a convivir, respetarnos y tratarnos como hermanos para que este mundo sea mejor. No pienso en el apocalipsis ni mucho menos lo deseo. Estos artículos de mi backpack son solo objetos materiales que forman parte de mi ser y que quería compartirlos en este blog; lo que me hizo realizar la lista fue la escena romántica de la salvación, de ese final feliz con el que todos soñamos, en la que Kiera Knightley escoge los vinilos que ella salvaría con la esperanza de la prolongación de la especie humana.

viernes, 5 de octubre de 2012

Grandes Esperanzas (2.011)



No he tenido el placer, todavía, de leer alguno de los libros de Dickens; sin embargo este año tuve la posibilidad de disfrutar de una de esas grandes miniseries que suele desarrollar la BBC sobre alguna de las obras de sus fantásticos autores ingleses, en este caso, Grandes Esperanzas.

El día de Navidad, Pip Pirrip, mientras cuida de las lápidas de sus padres, un exconvicto le amenaza, empleando las tretas necesarias para aterrorizar a un niño, y le solicita que robe al esposo de su hermana, quien convenientemente es herrero, una lima para zafarse del grillete que le apresa. El muchacho, atemorizado, regresa a casa, roba la lima a su cuñado y vuelve con el prófugo, a quien no solo facilita la herramienta sino una porción de pastel de carne que su hermana había preparado para la cena. En la misma serie de eventos, en casa de los Gargery, el tío de la familia informa a la señora Gargery que una distinguida dama solicita la presencia del niño Pip. La hermana, observando la oportunidad que puede obtener de tal invitación, se propone, sin prórroga, acceder a la proposición de Miss Havisham.
En la gran casa habita una excéntrica mujer, pálida y fría, cuyo objetivo con Pip es que le sirva de compañero a Estella, su hermosa hija adoptiva. Pero lo que se maneja en esta relación no es normal, todo forma parte del plan maestro de Miss Havisham, que consiste en que Estella crezca sin cálidos sentimientos y sea tan despiadada y frívola como ella; Pip constituye el objeto para la formación del carácter insensible de Estella. La fortuna del muchacho cambia cuando se convierte en un apuesto joven y es favorecido por un benefactor anónimo, que le envía a Londres para que se vuelva un caballero “distinguido”, digno, quizás, del amor de una joven vanidosa como Estella. A partir de acá reaparecerán muchos personajes del pasado de Pip y serán revelados significativos secretos.

Me encantó esta miniserie como, podría decir, todas las series o miniseries que he podido ver de la BBC. Esta miniserie, de tres capítulos, es una adaptación del libro de Charles Dickens, Great Expetations (Grandes Esperanzas), que cuenta con las actuaciones de Douglas Booth en el rol de Pip, Vanessa Kirby en el papel de Estella, Gillian Anderson en el de Miss Havisham y Ray Winstone en el de Abel Magwitch. En cuanto a las actuaciones, disfruté muchísimo la caracterización de Gillian Anderson como Miss Havisham, a quien, adicionalmente, no pude reconocer como la recordada agente Scully de Los Expedientes Secretos “X” –bueno, nunca fui seguidora de la serie–, ésta actriz logró transmitir la frialdad fantasmal de su personaje; respecto al héroe de la historia, Douglas Booth es un apuesto y cándido Pip;  y Ray Winstone es fantástico cuando reaparece como Abel Magwitch. En general aprecié las actuaciones de todos estos actores ingleses que suelen ser geniales en cada obra televisiva o cinematográfica. 

No puedo terminar esta revisión sin destacar la escenografía y el vestuario. Lo que más me llamó la atención fue lo lúgubre de la casa de Miss Havisham, que logra transmitir, como su dueña, siempre ataviada con ese vestido de novia que parece más percudido con el transcurrir de los años; es una mansión tenebrosa, desde sus exteriores descuidados hasta sus interiores decorados con flores marchitas y telarañas. Lo más bizarro es el comedor que todavía conserva la disposición de la vajilla como el pastel de la boda no celebrada. El otro destacado, para mí, fue el vestuario que utiliza Vanessa Kirby, encantador, elegantísimo y símbolo de la época.
Es obvio que después de haber disfrutado de esta miniserie lo que queda, como obligación, será leer el libro.

viernes, 6 de julio de 2012

Manual para Chicas Correctas


Estas últimas dos semanas, a la par de Anna Karenina, estuve leyendo la novela de los géneros Young Adult y Chick Lit, escrita por Elizabeth Eulberg, The Lonely Hearts Club, que trata el desengaño de su joven protagonista, Penny Lane, quien es traicionada por su amigo de la infancia, luego interés amoroso, Nate Taylor, hecho que la obliga a decretar que no saldrá con chicos mientras esté en la secundaria y que posteriormente la lleva a formar un club para chicas de corazón desolado, como el de ella. Las reglas del club eran sencillas: no salir con chicos de la escuela, asistir juntas a todos los eventos sociales, celebrar reuniones semanalmente y, la principal (en mi opinión), apoyar a sus amigas.

Las bases del Club de los Corazones Solitarios me llevaron a cavilar sobre la inocencia que representa cada uno de puntos, muy apropiados para unas muchachas de dieciséis años, de cómo las chicas del mundo real deberíamos sensibilizarnos más unas con las otras y de cómo todo cambia cuando nos volvemos adultas.

En el trabajo, por ejemplo hay mucha tiranía entre nosotras mismas. La competencia es normal entre profesionales, pero la falta de apoyo entre unas y otras es lo que no tolero pero sobre lo que debo ser paciente. Claro que cada situación depende también de la subjetividad de cada uno; sin embargo pocas veces hay unión, especialmente entre nosotras mismas. No sabría decir si yo misma me he dejado llevar por la subjetividad que aplica a todas las situaciones pero estoy segura que siempre he intentado actuar con justicia. De cualquier modo, son algunas reflexiones que me cruzaron la cabeza mientras leía el tratado final del Club de los Corazones Solitarios y que transcribiré, acá, a continuación, en caso de que alguna chica correcta quiera ponerlos en práctica:
Las socias están en su derecho de salir con chicos, aunque nunca jamás, olvidarán que sus amigas son lo primero.
A las socias no se les permite salir con cretinos, manipuladores, escoria en general o con cualquiera que no las trate como se debe.
Se exige a las socias que asistan a todas las reuniones. Ninguna dejará de asistir en la fecha señalada con objeto de verse con un chico.
Las socias asistirán juntas, como grupo, a todos los eventos destinados a parejas. Las socias podrán llevar a un chico como acompañante.
Las socias deben apoyar siempre y en primer lugar a sus amigas, a pesar de las decisiones que éstas puedan tomar (La pauta más importante, en mi opinión).
Bajo ninguna circunstancia, las socias utilizarán, en contra de una compañera, los comentarios realizados en el seno de club.

 
Lo mío sería un Club de Lectura, pero estaría creativo un club parecido a éste, ¿no es así?

miércoles, 27 de junio de 2012

Nora Ephron


Esta mañana me sentí abatida al saber que habíamos perdido a una de las grandes mujeres de nuestro tiempo, cineasta, escritora, representante de todo lo romántico y femenino, quien será siempre recordada por mí, por su creatividad e ingenio, como una de mis predilectas del cine, Nora Ephron.

Asimilar que ya no habrá una nueva película de Nora Ephron, una nueva Sleepless in Seattle o una nueva You´ve Got Mail, es sumamente penoso pues su trabajo se diferencia del de los demás directores y autores del género por ser creativo, único e ingenioso. Su inspiración siempre la encontraba en un buen libro como Pride and Prejudice o en una película clásica como The Shop Around the Corner. Sin embargo nos deja su pequeño, pero valiosísimo, legado que son sus comedias románticas, así como otros trabajos artísticos que llevaba a cabo junto a su hermana Delia.

Las películas de Nora Ephron siempre han sido mis favoritas por esa magia y toque de inocencia que aporta a sus personajes, además de los deliciosos diálogos que elabora para ellos. En Sleepless in Seattle, una versión moderna de la película, An Affair to Remember, sus protagonistas, Sam y Annie, interpretados por Tom Hanks y Meg Ryan, mantienen una conexión a distancia en la que, aun sin conocerse, o haberse visto una sola vez, logran desarrollar un sensible afecto el uno por el otro que resulta del amor a primera vista (en el caso de él) y de la ternura de su carácter (en el caso de ella). 
 
En You´ve Got Mail, Nora adapta la película clásica, The Shop Around the Corner, repitiendo a Tom Hanks y a Meg Ryan como su pareja protagónica. En esta historia, Ephron explora la relación, también a distancia, de sus encantadores personajes, quienes desarrollan su afecto de manera incógnita vía E-Mail. Entre los datos curiosos, la película hace mención al libro de Jane Austen, Orgullo y Prejuicio (favorito de la autora), enfatizando la compleja relación entre Lizzy Bennet y Darcy, personajes que, de alguna manera, representan Kathleen Kelly (Meg Ryan) y Joe Fox (Tom Hanks).

La última película que vi de Nora Ephron, sin saber que la había dirigido, y adaptado el guión, ella, fue Julie & Julia, basada en el libro de Julie Powell, que trata el momento en que Julie, via blog, se plantea elaborar las recetas del libro de Julia Child, My Life in France. De esta película solo puedo decir que fue tan emotiva y conmovedora que no pude dejar de lagrimear con cada cuadro y cada escena, una cosa que solo logra Nora Ephron.

Su estilo único y su creatividad serán siempre recordados y extrañados. Su legado, en mi criterio, es esa alegría que transmiten sus películas, la impecable dirección con la que las elaboraba y el excelente desarrollo del guión que nos hacía creer que somos parte de la historia.

Nora Ephron
1941-2012

domingo, 1 de abril de 2012

Pembrook Park

Hace unos días inicié la lectura de la novela de Shannon Hale, Austenland. El libro consiste en seguir las situaciones de su heroína, Jane Hayes, cuando visita un parque temático, en Inglaterra, que recrea el estilo de vida de la época de Jane Austen. 

El argumento de la novela  es agradable y su lectura ligera lleva al lector -o por lo menos a mí me pasó- a plantearse la posibilidad de la existencia de un lugar como Pembrook Park, el parque en el que el mundo de Jane Austen cobra vida. De acuerdo a la experiencia de la heroína del libro, la permanencia en el parque no es sencilla pues los huéspedes o visitantes deben adaptarse a las normas del lugar y a los códigos de etiqueta que prevalecían en ese entonces. Una chica no debe dirigirse a un chico sin que éste la requiera, no puede hablársele directamente a la servidumbre, no se puede andar sin chaperona y un sinfín de estos códigos a los que estoy tan familiarizada gracias a las novelas de Jane Austen. Esto sin plantear lo más incómodo, la estadía en el fantástico lugar no incluye teléfonos móviles, televisión HD y sistema de televisión satelital, la elemental luz eléctrica y el adecuado salón de baño. Uf, afortunadamente, cuando llegué a esta parte de la novela me tranquilicé pues, ya que estaba viviendo la experiencia con mi heroína, los baños eran modernos, ¡qué incómodo habría sido que no lo fueran! No quería imaginar que Jane tuviera que valerse para sus necesidades físicas de la manera en que se valía en su época la otra Jane. Habría sido muy poco placentero...

La idea de un parque como el que se le ocurrió a la autora de Austenland, Shannon Hale, es encantadora, creo que todas las lectoras y admiradoras del trabajo de Austen estaríamos fascinadas ante un proyecto como el que se recrea en esta novela. Jugar a ser Elizabeth Bennet, vestirnos y peinarnos como ella, o cualquiera de las heroínas o anti heroínas de Austen, debe ser único; y para aquéllas que están solteras, coquetear con la ilusión de conocer a Mr Darcy, tiene que ser una experiencia tanto tentadora como maravillosa.

En Inglaterra existen dos lugares en los que se puede vivir, de alguna manera, la experiencia del mundo de Austen; en Bath se encuentra The Jane Austen Centre, un museo dedicado a festejar el legado de Jane. El centro tiene su propio sitio en la web en el que se puede consultar eventos y próximos proyectos. The Jane Austen Centre

En Chawton, en el condado de Hampshire, se puede visitar Jane Austen´s House, la verdadera casa en la que Jane vivió los últimos años de su vida. El lugar es mágico e inexplicable la sensación que se vive al visitarlo. Yo misma, hace un año, tuve la extraordinaria experiencia, que siempre pensé irrealizable, de conocer la casa en la que vivió mi queridísima Jane. 

Allí se puede experimentar, un poco, el estilo en el que vivía Jane, observar el lugar en el que escribió sus últimas obras, como Persuasión, y conocer detalles de su vida familiar. Jane Austen´s House también tiene su sitio en el ciber espacio Jane Austen´s House Museum en el que, igual al Centro de Jane, en Bath, se puede consultar eventos y festivales como hacer compras de souvenirs alusivos a Jane. 

Mi entrada sobre mi propia experiencia Austenland, menos los atavíos, aunque intenté verme lo más imperial (bromeando) que pude, puedes leerla en el siguiente link: Mi Encantadora Vacación (Parte II).


miércoles, 7 de marzo de 2012

Celebrando el Rol de la Mujer

Por un tiempo he estado leyendo Good Wives (Buenas Esposas), de la autora estadounidense Louisa May Alcott, la novela secuela de Little Women (Mujercitas); las dos, preciosas obras que ensalzan la feminidad y la debida formación del carácter de una jovencita. Así, me paseaba el otro día por el capítulo XV de Buenas Esposas, que presentaba a una Meg ya casada con John y madre; en éste, Meg era súper mamá, atendía a los niños, la casa y a su esposo, lo que me hizo pensar, y emocionarme, sobre el rol de la mujer entonces y ahora.


Mujercitas es una novela publicada en el año 1.868, que relata las alegrías, penas, sueños y realidades de las cuatro jóvenes March: Meg, Jo, Beth y Amy, quienes luego de diferentes vicisitudes logran reponerse a las adversidades que les toca vivir para entonces madurar. Las cuatro muchachas evolucionan en Buenas Esposas, una que otra se enamora y una que otra se casa. La primera en hacerlo es Meg, la hermana mayor, y quien motivó esta entrada pues me hizo pensar en los cambios que ha sufrido la sociedad durante los años y al mismo tiempo cuán parecida es todavía; por ejemplo, el matrimonio, visto desde el lado femenino, no parece ser tan diferente a como le conocemos hoy en día, o así el rol de la mujer. Por otro lado, las mujeres hemos alcanzado mucho, desde algunas décadas podemos ejercer nuestro derecho al voto, vestir pantalón y trabajar casi a la par de los hombres, los que parecen los alcances más notorios de nuestro género; pero qué hay de las labores que nos hacen verdaderamente femeninas. Mencionando a otra autora, Jane Austen, la novela de Austen se caracteriza por ensalzar estas labores femeninas, una chica Austen es bien valorada por sus habilidades con la costura, la pintura, la música y su capacidad para deborar libros; aunque estas tareas parezcan sencillas son, sin embargo, ejemplo de de cualidades artísticas complejas y de mucha cultura. Me sucede que cada vez que leo a Austen, a Brontë o a Alcott, que describen tan prolijamente a la señorita perfecta, y no por su aspecto físico, sino por su capacidad para analizar y encarar las vicisitudes, por sus virtudes y lo que son capaces de hacer con sus manos, su tiempo y su espacio, siento nostalgia de que algunas de estas características se estén perdiendo por esa necesidad –quiero pensar evolutiva– de hacer y tener las mismos derechos y posición que nuestros compañeros.

Indudablemente el rol de la mujer ha variado durante el tiempo y hemos evolucionado gracias a la orientación que muchas autoras inquietas nos han legado; así que es tiempo de celebrar.

¡Feliz día de la Mujer!   


MURO DE GRANDES AUTORAS

Louisa May Alcott






















Charlotte Brontë

Elizabeth Gaskell
Emily Brontë
Jane Austen
Teresa de la Parra

martes, 14 de febrero de 2012

¡Feliz Día de San Valentín!

En Venezuela se conoce como el día del Amor y la Amistad y para muchos no es más que un día comercial (por eso de comprar regalos sin ninguna razón aparente) pero es, sin embargo, el único día del año en que la gente es amable, amigable y atenta. Es el único día en que celebramos el que debería ser el primer sentimiento humano: el Amor. Así que les deseo un amoroso, caluroso, cariñoso, exitante y provechoso día de San Valentín.
¡Felicidades!