sábado, 22 de octubre de 2016

Si me pudieran ayudar...

Hace unos días anuncié que próximamente estaré colocando en Amazon una novela de corte romántico y fantasioso, a propósito de la venidera noche de brujas, por cierto; se llama Un Amor Encantado, y trata sobre una chica que recurre a un método poco usual para recuperar a su ex novio.
Para lo que solicito su amable asistencia, si pudiera ser prestada, es para escoger la portada. He creado varias, y todas me gustan, por esto todavía no sé con cuál quedarme. Se las presento:

Portada #1




















Portada #2


 



















Portada #3






















Portada #4
 

 


Obviamente, no puedo solicitar una ayuda de tal embergadura sin retribuir algo a cambio; aquellos que me den su opinión podrán recibir una copia gratuita de esta novela romántica. 

Tenemos solo tres días (hasta el lunes 24-octubre-2016) para decidir con qué portada nos quedarnos. De antemano les doy las gracias por su colaboración y espero sus comentarios aquí, Google+ o Twitter, donde más les guste. 

Sinopsis de Un Amor Encantado
Marie Miller sabe que el que está por dar no es el mejor de sus pasos, que va contra las leyes divinas, pero considera que contratar los servicios de una bruja para montar un “tratamiento” a Nico, el único novio que ha tenido desde los dieciséis, es su último recurso y la acción adecuada. Con lo que no cuenta Marie es con su atractivo vecino, que se resiste a vestir camiseta, que tiene un abdomen que la hace mirar hasta la imprudencia y que podría alterar la fórmula del hechizo en la que ha depositado todos sus ahorros.

Y si quieres conocer un poco más de Un Amor Encantado, el capítulo uno está publicado en este link: Algo que Compartir.

domingo, 16 de octubre de 2016

Algo que compartir

Desde hace unos meses vengo trabajando en un proyecto que quisiera compartirles pronto. Se trata de una novela romántica (por supuesto) con un toque de fantasía, más o menos una comedia dulce con un romance intenso de esos que tanto me gustan. No es adolescente pero tampoco es el tipo de romances adultos que están tan de moda hoy en día, aunque no por eso deje de ser apasionada. Quiero pensar que es para todas nosotras, de todas las edades.
Un Amor Encantado es una novela que empecé a escribir hace mucho tiempo y que dejé olvidada por alguna razón. La había narrado desde otro punto de vista, el de la niña buena que pierde a su novio, seducido por una niña con no tan buenas intenciones. Hace poco se me ocurrió retomarla pero al releer no me sentí convencida, el lado bueno de la historia no es siempre interesante; sentí que había más vida desde el otro lado, que sería una mejor experiencia, más entretenido, meterme en la piel de esa chica con bajas intenciones, quien recurre a un acto censurado y contra las leyes divinas, como el de la hechicería, para recuperar a ese novio tan, aparentemente, especial.

No quiero adelantar demasiado, prefiero que el lector se introduzca de una vez en el argumento, así que sin mayor antesala, les dejo el Capítulo Uno de Un Amor Encantado.

24 de octubre
(Jueves)
—Hasta que decidiste venir.   
Trémula miré a la alta y sofisticada mujer que había salido a recibirme. En el trayecto hasta su cabaña había empezado a llover y hacía tanto frío que mis dientes castañeaban. Sabía que el que estaba por dar no era el mejor de mis pasos, que iba contra las leyes divinas, pero esta acción era mi último recurso.
Las de tu clase siempre terminan solicitando mi asistencia —se giró y caminó adentro de la cabaña esperando que la siguiera—. Ten, sécate —ordenó pasándome un paño que tenía en un armario junto a la puerta—, estás chorreando y preferiría que no enlodaras la casa… Y cierra la puerta detrás de ti.
Me sequé como pude y cerré la puerta como me ordenó. Me impresionó lo lujoso y distinto que lucía el interior de la cabaña en comparación con lo desmejorada y descolorida que se veía desde afuera. Atravesé un primer recibidor y un segundo, todo estaba exquisitamente amoblado y equipado con la última tecnología, especialmente su oficina, adonde me condujo finalmente, después de surcar varios corredores.
—Lo tuyo no se solucionará con algo ligero, te confieso, normalmente con un poco de Poción de la Seducción suelen resolverse casos similares, mas llevo días estudiándote y sé que tengo que recetarte algo fuerte —no bajé la mirada al escuchar la dificultad de mi caso—. Lo que te pasó es el cliché más recontado de la historia. Una chica como tú no se deja quitar el novio tan fácilmente.
Apreté más mis labios y no le respondí; su comentario me había parecido fuera de lugar. Y si había venido…, si me había degradado viniendo aquí, usar un recurso como éste, era justo porque una chica como yo ya no contaba con las herramientas suficientes para mantener a su lado al hombre al que amaba.
—Bueno, bueno…, verifiquemos tu caso.
La mujer tomó asiento en una silla blanca impoluta que acompañaba a un elegantísimo escritorio de tope de mármol, sobre el que reposaba una Mac de última línea. Señaló el puesto de enfrente para que yo lo ocupara, una silla que hacía juego con la suya en la que parecías flotar sobre plumas o motas de algodón. Ella tecleó algo en el ordenador y luego giró la pantalla en mi dirección para mostrarme su búsqueda en una página web que reconocí como la suya. Junto a mi foto aparecía la siguiente descripción:
Nombre completo: Marie Estrella Miller
Edad: 19 años
Padres: Andrew Miller y Teresa Miller
Hermanos: Ross Miller
Características: orgullosa, frívola y vanidosa.
Pasatiempos: ir de compras
Ocupación: estudiante de la universidad Enchanted
Situación sentimental: Soltera (ruptura reciente)
Ex novios: Nico Marcus McDowell
Pretendientes: uno detectado (click aquí para ver)
Probabilidad de Marie Miller de restablecer su relación con Nico Marcus McDowell: 5% (click aquí para ver tratamiento recomendado)
Casos relacionados con Marie Miller: Marissa Colins, Pennelope Roberts, Avril Abbott
¿Qué era todo esto? ¿Cómo era que información sobre mí circulaba libremente en la red? ¿Y cómo era que si yo misma había visitado esta página para solicitar el auxilio de esta señora no me había encontrado con esta desdicha?
Sentí que me puse colorada del bochorno, esto sobrepasaba los límites de la privacidad, además de lo hiriente que era leer lo muy fuera de mi alcance que parecía estar Nico y la imposibilidad de mi caso. Cinco por ciento de probabilidad de restablecer mi relación con él. ¿De veras?
—¿Cómo es que detalles de mi vida están libremente publicados en su página web?
Pregunté con orgullo.
—Sé todo lo que sucede en Enchanted, querida. Y esto, esto no puede verlo cualquiera, excepto yo. Es lo que antes se conocía como bola de cristal. ¿No es asombroso cómo han cambiado los tiempos? El mundo entero en un click —agregó un guiño.
Me tragué las ínfulas de esta br… mujer.
—Siendo así, imagino que no existirán casos difíciles para usted —dije intentando provocar su orgullo.
Por supuesto que no, querida, pero necesito que estés muy consciente de que mis tratamientos suelen debilitarse cuando dos de estas personas se encariñan demasiado; es un error que no consigo subsanar y es mi deber ser clara contigo.
—¿A qué se refiere cuando dice “dos de estas personas” o “las de mi clase” —la interrumpí, parecía querer hacerme sentir inferior al resto del mundo y disfrutarlo. Y yo no era inferior a nadie.
—No, no. No me gusta tu tono. Mis tratamientos no funcionan de ningún modo bajo estrés.
—No consigo que mi novio regrese conmigo; ¿le parece que estoy estresada?
—Sí, querida. Tranquilízate; ya verás que lo tendrás de regreso y muy pronto; las de tu clase, mujeres ambiciosas, definidas en lo que quieren, siempre lo consiguen y se valen de todo para ello; justo por eso estás aquí, en el lugar adecuado, con la persona indicada. Tu amiguita, sin embargo, goza de una momentánea compatibilidad con él. Compatibilidad que nosotras debemos desequilibrar.
—¿De qué compatibilidad me habla? ¿Acaso Nico y yo no somos compatibles?
—No he dicho eso.
—¿Qué quiere decir, entonces?
—Mira, Marie, una persona puede ser compatible con muchas, pero hay una en específico con la que tiene mayor afinidad, y si este porcentaje alcanza el noventa y nueve por ciento, decir cien sería la perfección, y, en lo personal, no creo en las relaciones perfectas; además serían totalmente tediosas, ¿te has puesto a pensar? ¿No te disgusta la monotonía? En una relación debe haber pasión, romance, exigir para ceder, no sé si me vas copiando —argumentó con un guiño—. Actualmente estoy en un ochenta y cinco por ciento de compatibilidad con mi pareja y, créeme, nos divertimos muchísimo. Pero, bueno, lo que intentaba decirte es que si ese porcentaje alcanza o se acerca a la perfección, si estas dos personas lo consiguen naturalmente, se puede pensar que serán inseparables y que tendrán todo lo que te he mencionado sin necesidad de mis buenos oficios, esa pasión que procuro devolverle a mis clientas y a sus maridos. A esta clase de gente les llamo “los invisibles” porque muy poco puedo seguirlas a través de mi software sofisticado. Pero no nos ocupemos de eso ahora; lo que necesitamos es revertir ese cinco por ciento.
—¿De qué porcentaje de compatibilidad estamos hablando en el caso de estas dos personas? —odiaba tener que preguntar esto.
—Querida, creo que empecé diciéndote que tu caso era en extremo difícil. Pero no hay nada que Estherina no pueda revertir. Eso te lo dije también.
Tragué en seco. ¿Giovanna y Nico eran perfectos? Gruñí mentalmente. Esto no podía estar pasándome. No podía estar pasándome.
—Haré lo que usted me diga —repuse desesperada.
—Ésa es la actitud que me gusta escuchar.
Se subió a una escalera con ruedas incorporadas y empujándose con los tramos se paseó a través de la estantería detrás del escritorio, que tenía forma de “L” y ocupaba dos paredes enteras de la oficina. La estantería-biblioteca estaba dotada de grandes y polvorientos libros, pero, sobre todo, una buena cantidad de brebajes depositados en botellas de distintos tamaños. Después de revisar con detenimiento los anaqueles, escogió tres frasquillos.
—Aquí tienes lo que necesitas —dijo colocándolos delante de mí.
—¿Qué se supone que son?
—Tu tratamiento, querida. Como te dije, en casos menos complejos bastaría con la Poción de la Seducción para hacer regresar a ti a ese chico, pero en el tuyo necesitamos un trabajo superior, desde el subconsciente a la depuración.
¿Subconsciente? ¿Depuración? Fruncí todo mi rostro, preocupada por lo que esta br… mujer estaba por ofrecerme.
—Lo primero que harás será preparar un altar, ya sabes, con velas, fotos y artículos personales que tengas de él, fotos de ustedes juntos, incluso. Sobre estos objetos diseminarás la poción número 25, Psiquis, que trabajará su subconsciente. Deja que actúe durante la noche. La próxima vez que lo veas, e intenta que sea el día siguiente, te pondrás la número 17, Seducción, sobre los puntos importantes: tu pelo, tu cuello, el lóbulo de la oreja, las muñecas y tu pecho… Ya me vas entendiendo lo estratégico de los lugares —añadió con un guiño—. Aplícala en cualquier otro que consideres. Necesitas que él detecte la esencia o no funcionará. Cuando tengas la primera oportunidad, vierte todo el contenido de la número 5, Depuración, en alguna bebida o alimento que a él le guste. Esta pócima hace buen camuflaje con el vino tinto, el café o el chocolate tibio. Su efecto es el más fuerte pero necesario. La depuración, en tu caso, es la clave para borrar todos aquellos sentimientos que no estén asociados contigo; es como un reset. Que presente fiebre, indigestión, cólicos y vómitos es un efecto normal de esta última y debe padecer estas vicisitudes para lograr nuestro objetivo, Marie: que su vida gire alrededor de la tuya.
Sí, por favor, por favor…
Justo esto quería, que la vida de Nico girara alrededor de la mía, que solo yo existiera para él y que Giovanna se borrara de su mente.
El caso no está sencillo, debo advertirte, en mis trabajos me caracterizo por la sinceridad. Es el secreto de mi éxito. Pero si en una semana no hemos logrado nuestro objetivo, deberás repetir el tratamiento, para asegurarnos un poco más, en un mes; que estemos totalmente positivas de que no se revertirá. Por supuesto, todo esto será parte de un nuevo contrato.
Con cierto grado de desconfianza, tomé las pociones y las guardé en mi bolso, de donde saqué el dinero acordado, para ponerlo frente a esta charlatana.
—Será mejor que funcione de una vez pues estoy colocando en sus manos los ahorros de mis últimos dos años.
—Funcionará… Funcionará… —dijo tomando el mazo de billetes, lamiéndose el anular para contarlos uno a uno—. Empieza el tratamiento esta misma noche, si lo dejas correr más días, no habrá pócima que funcione. Lo que veo en estos dos va creciendo y volviéndose más fuerte e indestructible…
Sin estar todavía segura de lo que debía hacer o de que me gustaran las palabras de esta br… mujer, empecé a levantarme de la silla para retirarme, pero ella me detuvo.
¡Ah…! Seducción suele tener un efecto secundario en algunos hombres, querida, no en todos, pero podría darse el caso, especialmente si alguno de ellos tiene el olfato muy desarrollado, uno de esos sabuesos, seductores de profesión; otros podrían ni siquiera notarlo. No te preocupes si ocasionas un poco más de revuelo del que estás acostumbrada con esa figura bonita que tienes más la esencia. Te explico: la fórmula con tu pH hará una reacción química que se sentirá a tu alrededor, pero no te inquietes, la fragancia que se desprenderá de ti será agradable y, por lo general, es una poción que actúa sobre el objeto al que se desea seducir, solo que es un poco fuerte y revuelve un poco a los demás, mas no te preocupes porque el efecto se extiende unas pocas horas. Un poco de mareo y sudor son los síntomas que se desprenden de ella. No los padecerás tú, sino tu objeto a seducir. Pero no te ocupes de esto, recuerda que Psiquis estará actuando sobre tu novio durante la noche, lo que hará que inmediatamente detecte tu aroma y se sienta intensamente atraído por ti cuando te vea. Seducción aquí será solo una ayudita, Psiquis y Depuración serán nuestras principales aliadas. Sin embargo te recomiendo abstinencia, querida, eres muy bonita y coquetear con alguien más cuando te pongas la Poción de la Seducción podría enredar nuestro proyecto.
Coquetear con alguien más, ¿cómo se le ocurría? El único hombre con el que había coqueteado en toda vida me había dejado por mi supuesta mejor amiga. Mi venida a este siniestro lugar no se trataba de coquetear, se trataba justamente de recuperarlo, de que fuera mío y de nadie más.
Empapándome, afuera todavía caía el torrencial aguacero, corrí por el boscoso camino, pensando en que después de esto no quería saber de esta br… mujer nunca más. Me abrí paso entre la maleza hasta que llegué a la carretera del pueblo, donde los autos pasaban a tal velocidad que convertían en lodo mis piernas y mi vestido. Esto era humillante, lo que Nico me había hecho, fijándose en esa tontuela era una ignominia, y que yo, con todos los encantos que sabía que tenía, tuviera que recurrir a un recurso tan bajo para mantenerlo conmigo era la última degradación.
Más autos pasaron junto a mí e intenté cubrirme el rostro con el cabello pues lo que menos quería era ser reconocida en una camino como éste, pero supe, cuando un motor redujo la velocidad y el conductor me habló, que ya era imposible pasar desapercibida.
—¿Cómo es que ese novio tuyo te deja sola, a tu suerte, en una noche como ésta? —dijo quitándose la chaqueta de cuero para ofrecérmela.
Mi noche no podía tener un cierre más atropellado.
—Sube.
En otra oportunidad le habría dicho que jamás me pondría algo adquirido en una venta de garaje ni me subiría a su sucia moto, poniendo énfasis en que yo viajaba en autos como el de mi novio millonario y que él era un simplón. Él batiría ese cabello castaño ordenadamente desordenado, reiría con ese toque de lujuria que tenía, se pondría el casco y me salpicaría un poco más de lodo porque le encantaba tener este tipo de trato conmigo. Pero hoy no estaba para esto, ese novio, al menos esta noche, no vendría a salvarme en su encantador auto. Lo miré, eso sí, como si fuera mi último recurso, tanto o en el mismo grado que las pócimas de la br… mujer, y me subí detrás de él, aceptando su chaqueta. El ligero suéter que me había puesto hoy para salir estaba tan empapado como mi vestido.
—Sujétate —me ordenó después de darme el casco del pasajero.
—Ni lo sueñes —puse mis manos sobre mis rodillas y traté de conservar el equilibrio manteniendo mi cuerpo alejado del suyo, conteniendo el orgullo de tener que rebajarme a que él me transportara a casa en su burdo vehículo. Lo escuché reír adelante y eso me enfadó más. Después de, no lo sé, cinco minutos,  creí que iba a tener el paseo más largo de mi vida, todavía en moto y bajo este aguacero, este cretino aceleró tanto que tuve la necesidad de abrazarme a él para no caerme.
—Te advertí que te sujetaras.
Percibí la malicia viva en su tono.
—Eres un idiota.
—El idiota que está salvándote el trasero.
—No te soporto, Bruno.
Él rió y rió hasta que llegamos al dormitorio, conmigo apretada a su espalda. Me quité el casco de mala gana, casi tirándoselo, y entré a la casa, agradecida de tener esta chaqueta que me cubría de lo expuesta que me había dejado la lluvia y la transparencia de toda mi ropa. Atravesé el recibidor, donde algunos de los chicos miraban películas, ignorando mi entrada como siempre lo hacían, y me dirigí a mi habitación, que, gracias a las acciones caritativas de mi querido ex novio, tenía ducha interna. Me di un baño de agua tibia y luego di inicio al plan de reconquista de la única relación que había conocido en toda mi vida.

***
 
Espero les haya gustado el capítulo Uno. Un Amor Encantado estará a la venta próximamente en Amazon. Y si quieres una copia gratuita, suscríbete a mi lista de mails; habrán muchas sorpresas.

domingo, 25 de septiembre de 2016

Mi Lectura Indie - Septiembre 2016

Ésta sería la segunda entrega de una serie de artículos que me van a gustar mucho, hablar de las lecturas independientes que he leído durante el mes. En la primera, que se entregó en mayo 2016, hablé un poco de algunos libros que me gustaron, como Prohibido Enamorarse de Adam Walker, Clarity y El Loco de los Lobos, esta última una de mis lecturas preferidas del año. Ahora les contaré qué tal me fue con Escapando hacial el Amor, Cambiando el Destino y No Shoes, No Shirt, No Spells.

Escapando hacia el Amor
Escapando hacia el Amor es una novela corta, algo así como un recuento de la Cenicienta, excepto por algunos detalles que no están presentes, como las hermanastras. 
Una chica huérfana escapa con su hermano de la casa familiar previendo los viles planes de su madrastra de terminar con la vida del pequeño y venderla a ella a cualquier pretendiente con tal de quedarse con la herencia de sus padres. Durante la travesía, Christine va superando obstáculos hasta que logra contactar a su antigua nana, quien les da refugio en el  castillo del conde Thomas Pendelton, un soltero cotizado que se ve hechizado por la inocencia de la muchacha.

Cambiando el Destino
No soy quien para juzgar, pero Cambiando el Destino es una de esas novelas que tienen muy buena sinopsis y que terminan siendo un poco más de lo mismo. 
Ideal para los fanáticos de las Cincuenta Sombras de Grey, Anastasia Steele cobra vida en Lorraine Mills, y no quiero exponerlo como algo negativo, más bien admiro cuando los autores logran detallar cada punto de la escena de la manera en que Gabiella Capellini lo hace con su Lorraine. Pero sí, me recordó mucho a la famosa Ana. 

Lorraine, una chica que tiene una vida medio desordenada y un novio obsesionado con ella, se tropieza con este importante empresario, cuya atracción la hará cuestionarse los sentimientos por su pareja formal.
Mi problema con esta novela no es que sea un recuento de Cincuenta Sombras (en mi opinión), a mí me gusta este tipo de lectura, sino que seas atraído a algo que promete dejarte un mensaje positivo de cómo tomar las riendas de tu vida cuando se trata de otra novela acerca de una chica en apuros.

No Shoes, No Shirt, No Spells
No Shoes, No Shirt, No Spells es una novela que había adquirido en Amazon hace algunos años, que todavía no había leído y que me animé a leer porque quería comparar, saber si estaba haciendo algo medianamente regular, relacionado con esta fantasía de los hechizos de amor, con un trabajo que pronto espero poderles compartir.

El libro es divertido, una comedia con un toque de fantasía y romance, diría yo, pero tuve problemas con el argumento. Si bien la autora, Rose Pressey, trató de mantener los personajes y las circunstancias cotidianas (cosa que valoro muchísimo), el protagonista nunca me hizo sentir mariposas en el estómago, mientras su antagónico me parecía perfecto para quedarse con la protagonista. Ahora bien, es posible que como se trate de una serie, este dilema fuera resuelto en los próximos libros. Bueno, cosas que pasan, creo.
La vida de Elly Blair se pone de cabeza cuando su abuela le hereda su particular café. 

Hasta la próxima entrega, hay muchos libros independientes que tengo en la mira y de los cuales estoy aprendiendo muchísimo.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Si pudiera tener un Squad



Los squads están de moda, el año pasado los popularizó Taylor Swift con su grupo de New Romantics, todos para uno y uno para todos, un club de apoyo, según dicen ellas mismas, en el que se habla de amor, rupturas y reconciliaciones. Pero el de T. no es un club que envidio, es bastante superficial tener un squad de súper modelos. Sin embargo, cuando algo está de moda todo el mundo quiere imitarlo.
 

Recientemente me puse a pensar en si yo pudiera tener un squad literario, un grupo de amigos con quienes discutir los libros que tanto me gusta leer y qué los inspiró a escribirlos, ¿quiénes serían estos autores?, ¿quienes lo conformarían?
En lo que esta idea se fijó, la primera autora que cruzó mi pensamiento, y no, no es Jane Austen, Jane Austen armaría su propio squad, ella sería la T. Swift de las literatas, la que marcaría la pauta y cómo deben funcionar, y se rodearía, obviamente, de los más ilustres artistas: Shakespeare, Dickens, Hayer, Gaskell, un sueño de squad, en realidad; pero en el mío, la primera autora que cruzó mi cerebro es Elizabeth Eulberg. Elizabeth, con su Club de los Corazones Solitarios, y recientemente Better Off Friends, marcó mi corazón de lo que debe ser una autora de Young Adult. Su estilo me fascina, me gusta la inocencia con que narra sus historias y las ideas que se le ocurren. De hecho, si pudiera ser una autora moderna (cuando sea grande, como dicen) escogería a Elizabeth y sus ocurrentes y dulces argumentos.
Otra autora que me gusta muchísimo es Rainbow Rowell. Me encantó su Fangirl y ni hablar de Eleanor & Park, estoy esperando que en algún momento Hollywood, así como hizo La Falta en las Estrellas, se motive a llevar estas novelas al cine. Y si he de pedir, por favor, que también adapte las de Eulberg. Hay un mundo maravilloso en los libros de estas autoras.

De Kody Keplinger solo he leído La Duff, pero ésta fue una lectura que disfruté muchísimo, así que también la incluyo en mi squad.

Hay una autora indie, Emma Carr, que descubrí hace unos años y desde entonces su novela London Falling es una de mis tradiciones navideñas; Emma consigue una historia muy romántica entre dos desconocidos que se ven obligados a permanecer juntos, y aunque no creo mucho en los instant crush, éste me convence.

Otra autora indie que este año me robó el corazón con su novela El Loco de los Lobos es Roma Amore. Roma se va a Chile para recrear este romance entre personajes normales, amo leer personajes convencionales en los libros, que terminan robándote el alma.

Los estilos de Sophie Kinsella (Tengo tu Número) y Cecilia Ahern (Donde Termina el Arco Iris) son incomparables; Kinsella es chispeante y Ahern sabe cómo enamorar a su público con una sencilla correspondencia.

Considero que los squads deben tener variedad, así que el mío ha de tener chicos, Nicolas Barreau y Fernando García Pañeda. Con Nicolas puedes perderte entre las románticas calles de Paris mientras le invitas un café en Saint-Germain-des-Prés y hablas de cine con él; y con Fernando puedes viajar a la Europa de la resistencia Nazi, a un mundo de espionaje elegantemente endulzado con una historia romántica.

Finalmente, ya que estoy fantaseando, y, otra vez, se trata de mi squad, no voy a dejarlas por fuera, nunca, jamás, a mis dos autoras predilectas, Jane Austen y Charlotte Brontë. Austen y Brontë han significado mucho para mí, Austen con su hilaridad y su método inimitable de escribir una sátira romántica, y Brontë porque es capaz de elevar el rol, la independencia, de la mujer a niveles que, en su época debieron ser escandalosos de ilustrar. 

Probablemente tengo muchos otros autores que mencionar, a Stephenie Meyer la dejo por fuera (quizá deba preparar un squad de autores que escriben paranormal o distopias), pero estos son mis predilectos por el momento, escritores a los que recurro siempre que quiero dedicar un tiempo imperdible a la lectura.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Pasajes

En caso de que el lector no lo sepa, Orgullo y Prejuicio ha sido mi novela predilecta desde que me enamoré de Jane Austen y de Fitzwilliam Darcy. Sí, ya lo sé, soy un cliché andante, a todas las chicas nos gusta O&P, ¿qué tan especial soy? Nada, pero estoy muy feliz de no serlo porque amo esta novela. 
Orgullo y Prejuicio es la novela clásica de Jane Austen, llena de diálogos y momentos que todos sus lectores disfrutamos y atesoramos, pero para cada quien hay uno en especial y hoy vengo a contarles cuál es el mío. 

Cuando leo novelas de romance disfruto un mundo el suspenso que se teje alrededor de si el amor del narrador de la historia será o no correspondido, me gusta sufrir con la protagonista este momento, saber si finalmente el héroe le confesará que la ama. En Orgullo y Prejuicio esto sucede alrededor del capítulo 53, cuando Darcy vuelve a Longbourn y Elizabeth no tiene idea de en qué situación sentimental ha vuelto.
Su asombro ante la venida de Darcy a Netherfield, a Longourn, buscándola de nuevo voluntariamente, era casi igual al que experimentó al verlo tan cambiado en Derbyshire.
Darcy vuelve tan ensimismado como era antes de que le viera en Pemberley, y todo el mundo sabe del cambio operado en Darcy luego de que Elizabeth rechaza su propuesta de matrimonio y de cómo es su reencuentro con ella, servicial y afable. Pero ahora parece haber sufrido un retroceso, Elizabeth se siente insegura acerca de él pues él ni siquiera hace el intento de buscarla, por lo que cree, aunque guarda una esperanza, que sus sentimientos por ella han variado. 
No estaba sentado al lado de Elizabeth, y acaso se debía a esto su silencio; pero no estaba así en Derbyshire. Allí, cuando no podía hablarle a ella hablaba con sus amigos; pero ahora pasaron varios minutos sin que se le oyera la voz, y cuando Elizabeth, incapaz de contener la curiosidad, alzaba la vista hacia él, le encontraba con más frecuencia mirando a Jane que a ella, y a menudo mirando solo al suelo. Parecía más pensativo y menos deseoso de agradar que en su último encuentro. Elizabeth estaba decepcionada y disgustada consigo misma por ello.
Afortunadamente, en las novelas de Jane Austen, muchas situaciones se resuelven con un partido de whist y una reunión con muchos amigos. Bingley es invitado nuevamente a Longbourn, con Darcy, por supuesto, cómo dejarlo afuera de una cena entre conocidos, habría sido una completa descortesía de la señora Bennet, aunque le cayera pesado, y por fin Elizabeth logra hablar con él; no obstante son nuevamente separados.

En toda la novela este es mi pasaje favorito, me gusta el suspenso, la ansiedad de Elizabeth por reunirse con Darcy, por tantear sus sentimientos, y me encanta cómo Austen maneja la situación, recreando un perfecto escenario que propicia la expectativa y la decepción al mismo tiempo pues nuestra Lizzy no consigue sino intercambiar unas pocas palabras con él, que Jane (Austen) resuelve con un juego de miradas y la torpeza propia del enamoramiento.
Toda la tarde estuvieron confinados en mesas diferentes, pero los ojos de Darcy se volvían tan a menudo donde ella estaba, que tanto el uno como el otro perdieron todas las partidas.
Son muchos los pasajes que atesoro de esta novela, sé que para la mayoría la declaración de Darcy es la más especial, pero para mí es esta parte; me gusta el nerviosismo de Elizabeth mientras sirve el café, la curiosidad que Darcy intenta disimular y que de alguna manera le da a entender a ella que sigue tan enamorado como desde que se declaró o (para el lector) desde que la estudiaba en aquellas reuniones al inicio de la obra (que es otra por la que me muero). Ahora bien, relatado esto, ¿cuál es el pasaje favorito de ustedes?

jueves, 4 de agosto de 2016

Una Mujer Vanguardista

Siempre me ha interesado saber cómo serían o actuarían los personajes de Jane Austen si pudieran vivir en la actualidad, y esta mañana encontré en instagram una foto que me hizo fantasear con algunos de ellos.

En la foto aparecen Keira Knightley y Matthew MacFadyen, en los tiempos de Orgullo y Prejuicio, y me dio la impresión de que así se verían Lizzy y Darcy si vivieran en el mundo moderno. Imaginé esta foto como una captura de un paparazzi, luego de que ellos salieran de una cena romántica. Sí, Lizzy y Darcy son seguidos por los paparazzis porque son una pareja poderosa: Lizzy es presidenta de una nueva editorial que apoya autores independientes y Darcy es un empresario talentoso. Lizzy habla dos idiomas adicionales al suyo, el alemán y el francés, hace compras en línea y se ejercita trotando alrededor del acomodado vecindario en el que vive con él, mientras escucha audiolibros en su iPhone. Pero cuando mi cerebro conectó con otros detalles de la modernidad y se fue a algo esencial en estos días: las redes sociales, no pensé que Lizzy (tal vez esté equivocada) fuera una chica que se dedicara mucho a tales efectos. Para este tema, hay otro personaje Austen tan chispeante y al día con la vanguardia que tendría miles y miles de seguidores: Emma.
Emma siempre ha sido uno de mis personajes Austen favoritos por su viveza, y estoy segura de que si se le diera la oportunidad de escoger una época para vivir, por voluntad propia, habría escogido la nuestra.

Imagino a Emma haciendo uso de instagram y snapchat, subiendo fotos de ella alrededor del mundo y de todo el mundo: reuniones familiares, Knightley y los niños, ella y Harriet asistiendo a fiestas y cocteles; en su plan de celestina, estoy segura, habría suscrito a su amiguita a páginas de citas online, y ella misma se habría montado una tienda virtual de sus dibujos. Emma, al ser la más esnobista de las heroínas de Austen, iría a clases de spinning en Soulcycle y pondría muy celoso a Knightley con amigos del jet set de Hollywood.
De tal forma que si Jane Austen reescribiera Emma en nuestros días, tal vez empezaría de la siguiente manera:
Emma Woodhouse, joven, rica y famosa, ha vivido veintiún años de su vida sin nada que la perturbe, excepto muchos seguidores en Twitter, Snapchat e Instagram.