sábado, 24 de abril de 2021

Baile de otoño - ebook

Queridos lectores, gracias por esperar. 


A pesar de la pandemia y lo que podría parecer "tiempo libre", el año pasado estuve atendiendo varios asuntos personales, además de que, al contrario de otros compañeros, pasé por una horrenda sequía de inspiración y no pude concluir los relatos Baile de verano y Baile de otoño, que completan la serie Un baile austeniano, mi fanfiction de las novelas de Jane Austen. Pero acá está, ¡al fin!, el último, Baile de otoño, que presenta el desenlace de esta fantasía. ¿Será que el señor Knightley hará una propuesta de matrimonio a Lizzy? ¿Emma se quedará con Mr. Darcy? ¿Mr Tilney conseguirá el afecto de Marianne o el coronel Brandon saldrá triunfante con su corazón?


Baile de otoño ya está publicada en Amazon, pero, para que entren en calor, por acá les dejo un avance, el primer capítulo del relato, con la noticia adicional de que todos los relatos de la serie estarán gratis el 25 de abril.



La celestina

 La vida de Emma se había convertido en un caos; en los últimos meses habían sucedido tantos eventos desconcertantes e inesperados que ella, creyéndose tan entera e incapaz de afectarse ante la adversidad, no pensaba que pudiera soportarlo.

En su interés por demostrarle a todo Highbury ―y por todo Highbury se refería al señor Knightley― que ella tenía una gran sensibilidad para unir sentimentalmente a sus amigos, proveerle un marido a Harriet Smith se había vuelto su obsesión desde el baile de invierno, pero, entre todos sus disparates para propiciar tal boda entre su amiga y cualquiera ―excepto Robert Martin―, fue ella misma quien recibió una propuesta del señor Elton.

Todavía no comprendía cómo había sucedido tal confusión, ella solo había estado promoviendo encuentros entre el vicario de Highbury y su amiga cuando una noche que compartían carruaje, luego de una cena con los Weston, mientras la pobre Harriet se sentía indispuesta, sin consideración alguna, él le tomó la mano, solicitó su atención y comenzó a declararle su apasionado amor.

¿Qué estaba pasando?

Todo este tiempo había estado convencida de que el señor Elton, era el candidato perfecto para su amiga, era un hombre con méritos y características imposibles de ignorar, tenía buen carácter y buena voluntad, sin embargo, tales cualidades no eran suficientes como para que sus intenciones de unirlos se prestaran a confusión; además, ella no pensaba en el matrimonio para sí misma…

Al menos no lo creía así.

Y estaba segura de que no quería tener algo que ver con el señor Elton.

Mas este inconveniente fue solo el segundo de sus errores ―el primero había sido cuando orquestó el baile de invierno para que Charles Bingley se fijara en Harriet―; su tercera equivocación sucedió cuando, tras sus primeros fracasos, intentó que el orgullo de Highbury, Frank Churchill, también se fijara en su amiga. Y aunque esta vez se prometió que limitaría su intervención, pues estaba segura de que su plan funcionaría, por un breve momento, sus propios sentimientos se vieron involucrados.

Verán, desde que el señor Weston se casara con su institutriz había existido una especie de secreta fantasía entre ambos de que ella, siendo la hija casadera de los Woodhouse, y Frank, el respetable hijo del señor Weston, se unieran, una secreta fantasía que, ella lo reconocía, alimentaba su ego y, no lo negaba, por algunos días había conquistado su cabeza cuando las atenciones del joven la confundieron: por primera vez, en veintiún años, creyó estar enamorada. Sin embargo, a tiempo se dio cuenta de que sus sentimientos por Frank no eran tales y que si la idea de casarse rondara su cabeza, nunca iba a ser con alguien que viajara hasta Londres por un corte de cabello (nada de eso), debía ser con un hombre de carácter fuerte y buen criterio, que la representara y supiese hacerle frente, uno con el que ella pudiese expresarse, aunque luego se sintiese juzgada, un hombre como…

No, lo mejor era olvidarse de ello.

Pero lo cierto era que Frank Churchill ya estaba reservado, y mucho, aunque no para Emma Woodhouse o Harriet Smith, sino para Jane Fairfax. Sí, esta había sido la última sorpresa en Highbury, la noticia de la que todos hablaban:

Frank Churchill y Jane Fairfax.

Aunque no fue sencillo de asimilar, luego pudo atar todos los cabos sueltos, Emma se dio cuenta de algo, el hijo del señor Weston no se presentó en Highbury hasta que su querida Jane se estableció definitivamente durante el verano.

No obstante, entre todo lo ilógico que había sucedido durante el estío y las primeras semanas del otoño, lo más asombroso había sido escuchar la reciente confesión de Harriet Smith, que no había dudado un segundo en reconocer su afecto ¡recíproco! por el señor Knightley.

¡El señor Knightley!

Unos meses atrás había creído que cualquier día el señor Knightley anunciaría sus planes de boda con otra señorita, Elizabeth Bennet, la joven que le había eclipsado, a la que había conocido gracias a ella misma, sí, cuando se le ocurrió aquella brillante idea de celebrar el baile de invierno; pero, ¿Harriet Smith?

En la actualidad se daba cuenta de cada uno de sus errores y de su obstinación en conseguir algo que desde donde se le viera era ilógico, pero que el señor Knightley estuviese sentimentalmente interesado en Harriet era impensable. ¿Cómo había sucedido? ¿Cuándo?

Emma reconocía que había sido demasiado irracional cuando se había propuesto como meta de vida pactar, de acuerdo a su voluntad, una boda para Harriet Smith.

¡Cuán ciega había sido! ¿De dónde había obtenido tanta locura?

Su éxito al conseguir la boda entre los Weston se le había subido a la cabeza en tales proporciones que se creía imbatible. El señor Knightley se lo había advertido una vez, que estaba siendo obstinada y estúpida en insistir en su amistad con Harriet, pero, si de ella pensaba de ese modo, ¿qué aplicaba, entonces, a él?

Desconsolada, ahora estaba en Pemberley, ella y el señor Darcy eran los anfitriones del baile de otoño en el cual, a pesar de los confusos sentimientos que la conmovían y atormentaban, celebrarían un compromiso inmejorable.


Continúa leyéndola en Amazon.


Sinopsis

Las hermanas Bennet estaban en el estar de Longbourn, algunas dedicadas a la labor, otras a la lectura, cuando recibieron una carta que iba dirigida a las dos hermanas mayores. Lizzy y Jane se miraron con dudas pues venía firmada por Emma Woodhouse y Fitzwilliam Darcy, se trataba de una invitación al baile de otoño que se celebraría en Pemberley, donde, además, se haría el anuncio de un compromiso inmejorable.


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